FRESNILLO. El presidente de la Asociación de Usuarios de la Presa Leobardo Reynoso, Daniel Torres Mercado, reconoció que preocupa el próximo ciclo agrícola, pues de septiembre a la fecha 10 por ciento del líquido se perdió por evaporación.
Esto equivale a 2 millones de metros cúbicos (m³), lo cual impactará negativamente y comprometerá el uso del agua para riego.
“Aunque tuvimos una recuperación de entre 7 y 8 millones de m³ con las lluvias, se lograron alcanzar casi 24 millones, pero el calor y los fuertes vientos de las últimas semanas evaporaron 2 millones de m³.
“Ahora contamos con 1.5 millones de m³ concesionados para garantizar el riego de 50 por ciento de la superficie agrícola de la región. Son cinco riegos en total”, puntualizó.
Un factor que permitió a los productores de la región seguir en operación es la instalación en recientes años de 170 kilómetros de canales laterales entubados, que permitieron el uso eficiente de agua y fueron fundamentales para mantener la actividad agrícola en los últimos dos ciclos.
Sin embargo, aún falta entubar el canal principal, de 23.5 kilómetros, “es nuestro siguiente objetivo. Con él lograríamos una eficiencia de 98 al 100 por ciento en el uso de agua, eliminando prácticamente cualquier desperdicio.
“El proyecto ya está elaborado y bajo análisis en la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Necesitamos la colaboración del gobierno federal y estatal para hacerlo realidad”, explicó Torres Mercado.
El costo estimado, indicó, es de entre 500 y 600 millones de pesos, que es mínimo en comparación con otros grandes proyectos, mediante el cual se beneficiarán directamente 700 usuarios y, de forma indirecta, a unas 5 mil personas en la región.
La presa Leobardo Reynoso se encuentra en una de las zonas más productivas del estado, donde se cultivan maíz, jitomate, tomate de cáscara, cebolla, ajo, así como duraznos, manzanas y uvas. Pero la falta de agua adecuada amenaza la sustentabilidad de estos cultivos, en especial las huertas de árboles perennes.
“En esta zona hay alrededor de 350 a 400 hectáreas de huertas con vides, duraznos, ciruelos y manzanos. Las familias invierten su patrimonio y recursos prestados para establecer estas huertas, pero un solo año sin agua puede destruir el esfuerzo y dejar a estas familias en la ruina. Por eso buscamos perforar dos o tres pozos para complementar el suministro de agua en caso de emergencia”, explicó Torres Mercado.
Por ello, hizo un llamado al gobernador David Monreal Ávila y a las autoridades de Conagua para priorizar los recursos en la región.
Aunque reconoció que el mandatario mostró interés en el proyecto del canal principal, pero es crucial pasar de las palabras a los hechos.
Por otra parte, el líder agrícola consideró que los altos costos de los combustibles y la inflación prevista en 2025 también representan un desafío significativo para los productores.
Destacó que los precios del diésel, que es fundamental para la maquinaria agrícola, son significativamente más altos en México que en Estados Unidos, lo que dificulta las operaciones.
“Aquí el litro de diésel cuesta 25 pesos con 95 centavos mientras que en Estados Unidos vale 16. Con esos precios es difícil para los agricultores llenar sus tanques y mantener sus equipos funcionando. Esto se suma al problema del agua y la falta de apoyos gubernamentales directos”, lamentó.
Señaló que los usuarios de la presa dispondrán de menos agua, con la cual se espera cubrir 50 por ciento de la superficie agrícola mediante sistemas de riego eficientes.
“Hace años, cuando los canales eran de tierra, llegábamos a gastar hasta 100 millones de m³ en un ciclo. Ahora, gracias al entubamiento de los canales laterales podemos manejar 4 mil hectáreas con solo 24 millones de m³. Es un logro significativo, pero necesitamos lluvias constantes y más infraestructura para mantener esta eficiencia”, comentó.
Insistió que la presa debe mantener un mínimo de 5 a 6 millones de m³ en reserva para preservar la pesca, una actividad que también beneficia económicamente a varias familias.
Destacó que la Reynoso es un ejemplo a nivel nacional de cómo los usuarios pueden trabajar en conjunto con las autoridades para mejorar la infraestructura y garantizar la productividad agrícola.

