Zacatecas.- Para este 2025 es necesario dar pasos más firmes en la construcción de la paz, pues “no puede haber progreso si no hay seguridad”, advirtió el obispo Sigifredo Noriega Barceló, quien enfatizó que es primordial una especial atención en los municipios más alejados.
“Ojalá que esto no solo se quede en reducción de homicidios, que es muy bueno, sino que vaya a transformar la vida en los municipios”, enfatizó.
Expuso que se tiene un problema serio en muchos de ellos, “porque están tomados por la gente que genera violencia y hace el mal, el cobro de piso, las extorsiones, desgraciadamente están ahí”, lamentó.
Por ello, expuso que para este año esta atención sería un segundo paso para brindar paz a la población, sobre todo en las zonas colindantes con Durango, Aguascalientes, Nayarit y San Luis Potosí.
Enfatizó que en dichas zonas hay poca población por diversas situaciones, entre ellas la inseguridad y la economía, además de la sequía; sin embargo, enfatizó que la gente que se queda debe ser atendida.
El jerarca católico hizo énfasis en que se debe atender la pobreza en los municipios más necesitados, que son los más alejados de la capital del estado, como Valparaíso y Pinos.
No a las campañas
El obispo consideró que estas acciones a favor de la población deben realizarse sin pensar en el próximo proceso electoral, “no perdamos tiempo pensando en 2027, se pierde mucho tiempo, recursos, energías, se pierde esperanza, no podemos pasarnos en campañas permanentes”.
Ante el anuncio del gobierno del estado para implementar estrategias enfocadas al bienestar para este año, Noriega Barceló expuso que estará de acuerdo siempre y cuando estén dedicadas especialmente para erradicar la pobreza.
“Si tiene un fin electoral, yo no estoy de acuerdo porque están usando recursos públicos con fines electorales, no podemos vivir en el engaño”, argumentó.
Año jubilar
Sigifredo Noriega explicó que al interior de la Iglesia es el año jubilar, el cual es muy importante porque se da cada cuarto de siglo, tiene origen bíblico, pero antes se celebraba cada 50 años, que se prestaba para una renovación espiritual, tenía consecuencias en la vida, por ejemplo, si había deudas se perdonaban.
Enfatizó que el papa Francisco, con la homilía del 1 de enero, pidió que los países ricos vean por las naciones pobres y llegar a un acuerdo con las deudas, para de esa manera colaborar para que la gente crezca y se levante, es dentro de la Iglesia, pero se espera que tenga efectos para todo el mundo.
ASÍ LO DIJO:
“No perdamos tiempo pensando en 2027, se pierden mucho tiempo, recursos, energías, se pierde esperanza, no podemos pasarnos en campañas permanentes”
SIGIFREDO NORIEGA BARCELÓ,
OBISPO DE ZACATECAS
