CIUDAD DE MÉXICO. El punto de encuentro no podía ser otro más que la estatua de bronce en honor a Juan Silveti Mañón, emblema de la tauromaquia, la cual resguarda con sigilo la Plaza México.
En este lugar, NTR Toros se dio cita para entrevistar al matador Diego Silveti, la cuarta generación de una dinastía que ha escrito parte de la historia de la fiesta brava.
Silveti recordó vivencias, para así compartir el origen de su archivo personal. Cabe mencionar que el matador formará parte de la corrida del aniversario 69 de la Plaza México, a celebrarse el 5 de febrero.
Ésta es una razón más que suficiente para recapitular aquel mágico día, cuando con tan solo cuatro años, siendo un niño de provincia, acompañó a su papá, David Silveti, a la gran urbe para conocer este máximo escenario taurino.
En el viaje, realizaron un paseo previo en el Bosque de Chapultepec, y posteriormente en la plaza de toros más grande del mundo.
“Recuerdo que me impresionó la magnitud del escenario y lo grande que es. Bajé las escaleras junto con mi papá hasta el ruedo, y luego subimos nuevamente.
“Él me contaba un poco lo que era esta plaza para él, donde fue tan querido y admirado. Realmente aquí lo vi lidiar muy poco, porque él salía ocho días antes de casa para prepararse, ir al campo y concentrarse”, compartió.
MOMENTO INOLVIDABLE
Si bien Diego no tuvo una infancia marcada por acompañar a su papá a las plazas, sí lleva grabada esa faena a Mar de Nubes, un astado de Fernando de la Mora, en la cual estuvo presente aquel 12 de noviembre de 2014, cuando El Rey David tocó el cielo con sus manos.
“Yo me emocioné como todos y se me salieron las lágrimas. Esas verónicas, las tafalleras y una tarde llena de tanta grandeza.
“Tuve la gran oportunidad de que me brindara ese ejemplar, junto a mi abuelo y mi familia. Lo demás se me quedó en el alma y el corazón”, expresó Diego.
EL SUEÑO DE SER MATADOR
Todos los que sueñan con ser toreros y encumbrarse en esta profesión, jamás dejarán de lado lo que significa la Plaza México. Silveti es uno de ellos, y es que ese pequeño que antes jugaba con sus hermanos en el patio de su casa logró llegar hasta este gran coso.
“Las faenas, desde niño hasta que te conviertes en profesional y toreas de salón, las piensas aquí. Visualizas que está la plaza llena y cuajas un ejemplar, o que haces vibrar a la gente y logras sacar los olés profundos”, describió Silveti.
Con ese enorme deseo es que Diego ya piensa en la corrida de aniversario, en la que compartirá la plaza con la figura española Enrique Ponce, durante su despedida, y con Alejandro Adame, quien confirmará su alternativa, ante astados de Los Encinos.
“Ese día brindaré todo con el corazón en la mano, con todo mi ser y mi espíritu, pues quiero entregarles una tarde inolvidable”, concluyó Silveti.

