Las redes sociales, ¿pueden causar depresión?
El 13 de enero se conmemoró el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión, que es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el trastorno mental que implica un estado de ánimo deprimido, la pérdida del placer o el interés por actividades durante largos periodos de tiempo.
Aclara que ésta es distinta de los cambios habituales del estado de ánimo y los sentimientos sobre el día a día (OMS, 2023).
Las estadísticas de la OMS refieren que 300 millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por este trastorno, razón por la cual se instauró la fecha señalada con el objetivo de visibilizar, sensibilizar y orientar a la población sobre el tema.
Otros datos relevantes son: que afecta en mayor medida a las mujeres que a los hombres, puede llevar al suicidio y que existen tratamientos eficaces para tratarla, ya sea leve, moderada o grave; sin embargo, más de 75 por ciento de las personas afectadas en los países de ingreso bajo y mediano no reciben tratamiento alguno.
Tristeza, irritabilidad, sensación de vacío, pérdida del placer o interés por las actividades, dificultades para concentrarse, sentimiento de culpa o baja autoestima, entre otros, son algunos de los síntomas que podrían indicar una condición de depresión (OMS, 2023).
En el marco de esta conmemoración, es preciso mencionar que estos síntomas parecen incrementarse a medida que el uso de las redes sociales se intensifica en determinados grupos de edad, puede parecernos antinatural que las personas más jóvenes, estén siendo blanco de este padecimiento pero es una problemática real.
En ese contexto del mundo digital, quiero referirme a las investigaciones realizadas por expertos de la salud mental, que demuestran que el abuso en el uso de las redes sociales, puede detonar depresión y ansiedad en los jóvenes, por lo cual plantean la posibilidad de regular mejor el uso de pantallas y contenidos en Internet por el impacto negativo que esta adicción está causando en la población de menor edad.
En tal sentido, Ana Benito, coordinadora de la Comunidad Terapéutica de la Unidad de Salud Mental del Hospital Universitario Reina Sofía, refiere en una entrevista publicada por el Diario de Córdoba que, en tiempos recientes, se aprecia un incremento de consultas por malestar psíquico principalmente en adolescentes y jóvenes, sostiene que, si bien es cierto la depresión es un trastorno multifactorial, uno de los elementos que está registrando mayor incidencia en el empeoramiento de la salud mental infanto juvenil, es la presencia de redes sociales (Raya, 2025).
Otras fuentes como Child Mind Institute, opinan que es difícil establecer como causa de estos padecimientos a las redes sociales; sin embargo, sí establecen algunas maneras en las que el uso de éstas puede perjudicar principalmente a los niños.
Entre ellas señalan: conectarse con los compañeros en línea es menos satisfactorio emocionalmente; algunas investigaciones demuestran que los adolescentes que pasan más tiempo en redes sociales se sienten aislados; las constantes comparaciones con fotos perfectas que se difunden en las redes, pueden provocar que los infantes, principalmente las niñas, se vean a sí mismos de manera negativa lo cual puede conducirles a la depresión (Miller, s.f).
Adicionalmente, el uso excesivo de redes sociales, provoca que los infantes y adolescentes reduzcan el tiempo que pueden dedicar a realizar actividades que les hagan sentir bien, por ejemplo ejercitarse u otras aficiones sanas para su desarrollo.
De igual manera, pueden distraerles fácilmente de la realización de sus trabajos escolares generando con ello estrés para lograr cumplir, o provocar trastornos del sueño cuando éstas plataformas se usan por la noche (Miller, s.f.).
Esta asociación entre el uso intensivo de las plataformas digitales de entretenimiento y la depresión y ansiedad, está respaldada por diversos estudios, tan es así que en México, el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), a través de su página, emite algunas recomendaciones para ayudar a los menores entre 12 y 17 años a no caer en una adicción en redes sociales o bien para salir de esta, entre ellas: limitar las notificaciones, establecer un horario para revisar las redes sociales, aprender sobre su funcionamiento y desde luego, acudir con especialistas en caso de ser necesario (https://www.gob.mx/sipinna).
Aunque en la actualidad nos desenvolvemos en un entorno digital en que la información abunda, ningún video, entrevista o declaración de un influencer en redes sociales, puede suplir un diagnóstico y tratamiento personalizado realizado por un profesional de la salud mental acreditado, que además permita, a partir de su asesoría, brindar el apoyo a las personas que se encuentren en esta condición, tengamos la certeza de que un “échale ganas” no bastará.
Nos leemos la próxima semana.
