Del gobierno electrónico o digital, al gobierno inteligente
Segunda parte
En mi colaboración anterior, iniciamos un recorrido por el gobierno electrónico o digital y su evolución hasta llegar al concepto actual de gobierno inteligente.
Reflexionamos acerca de la manera en que la tecnología ha penetrado la esfera de la gestión pública dando lugar a un modelo que se caracteriza por ofrecer a la ciudadanía, una gama de alternativas para realizar sus trámites y servicios sin la necesidad de acudir a los espacios gubernamentales.
Desde luego, tal y como amablemente mencionaron algunos lectores, hay personas que siempre preferirán el contacto humano y directo en lugar de recurrir a las diversas plataformas que existen para realizarlos a través de Internet, ya sea porque les genera una mayor confianza o porque aún no están familiarizados con estas aplicaciones electrónicas.
Sea cual fuere el mecanismo que elijan, lo importante es anotar que los servicios gubernamentales han evolucionado de tal manera, que en la actualidad tienen como centro la satisfacción de los usuarios no solamente para cumplir su función, sino también para tender puentes entre las autoridades y la población.
En ese orden de ideas, lo más avanzado en prestación de servicios públicos, es la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) y, aunque el progreso en este sentido no es precisamente muy rápido, existen experiencias que bien merecen atención.
Como son los casos de cinco gobiernos en países que están aplicando la IA generativa para mejorar la calidad de los servicios, como Buenos Aires, Argentina, referido en la colaboración anterior.
Se preguntarán ustedes (aunque ya dedicamos una colaboración a ello) qué es la IA generativa y de qué manera puede contribuir a mejorar los servicios públicos. En lo concerniente a la primera pregunta: consiste en modelos de inteligencia artificial diseñados para crear nuevo contenido en forma de texto escrito, audio, imagen o video (www.sap.com).
En cuanto a la forma en que puede contribuir a los gobiernos, según City AI Conect, se puede referir como ejemplo una nueva plataforma digital que conecta a gobiernos locales probando la IA generativa, los casos de uso corrientes van desde la optimización de los horarios de transporte público hasta la creación de chatbots multilingües para mejorar el acceso a los servicios (North, 2024).
Una vez realizada esta aclaración, después de Argentina, está Singapur, que, con base en información publicada en la página de World Economic Forum, la ciudad-estado fue el primer país del mundo en tener un gemelo digital, que consiste en un modelo virtual de Singapur, y ahora, tras una iniciativa gubernamental que se lanzó en 2023 ha ideado más de 100 soluciones de IA generativa, entre las cuales destacan: permitir al personal docente desarrollar nuevos contenidos para sus cursos de manera bastante rápida o el de un chatbot para centros comunitarios.
Es notable la apertura de Singapur para incorporar la IA a diversas acciones gubernamentales, lo cual hizo patente al anunciar una Estrategia Nacional de IA revisada a finales de 2023, que está centrada en “formas de conseguir que la economía de Singapur adopte y utilice la IA” (North, 2024).
Un tercer ejemplo del uso de la IA generativa, es Ámsterdam en donde están utilizándola para para producir materiales sostenibles. ¿Cómo lo hacen? Un proyecto de investigación de la Universidad de Ámsterdam cambia texto por moléculas para crear nuevos materiales sostenibles, centrándose en la creación de sales de almacenamiento de energía, acero sostenible, plástico seguro y nuevas proteínas vegetales (North, 2024).
Dallas y sus vehículos autónomos de primera generación entrenados por IA generativa, constituyen el cuarto ejemplo. Este tipo de vehículos tienen la característica de que pueden generar predicciones de lo que ocurrirá hasta 10 segundos en el futuro y, por tanto, anticiparse a los problemas.
Finalmente, Boston simula una ciudad con una red ciclista, basada en la experiencia de Copenhague, en Dinamarca, pero sin arriesgarse a dar pasos en falso antes de conocer la manera en que impactarían estos cambios en su ciudad.
Esto lo consigue con la ayuda de la IA generativa que le permite trasladar el estilo de infraestructura ciclista de Copenhague y superponerlo a la infraestructura y el entorno de Boston, de modo que los ciudadanos puedan tener una idea tangible de cómo sería la ciudad si se promueve y construye una red ciclista (North, 2024).
Todos estos desarrollos son parte de las innovaciones que gobiernos locales están impulsando para mejorar los servicios públicos. Al mismo tiempo se ha generado un conjunto compartido de principios rectores básicos para el uso responsable de las tecnologías en ciudades inteligentes, ya que existen aún importantes desafíos en su aplicación.
Nos leemos la próxima semana.
