La rebelión del magisterio y la defensa de la dignidad
A los profesores y profesoras por sacudir
la conciencia colectiva, frente a la sinrazón.
El actual movimiento magisterial zacatecano, el más emblemático quizá en los últimos 50 años de su historia, logró sacudir la conciencia colectiva frente a la insolencia, reivindicar la lucha por las conquistas sindicales, poner en el centro la importancia de la educación pública y, por si fuera poco, articular las demandas ciudadanas por una mayor justicia.
La movilización de los profesores y profesoras, como una gran rebelión cívica, en defensa de la dignidad y respeto a su profesión, ha trascendido ya las fronteras geográficas de nuestra entidad, para preocupar sobremanera al gobierno de la República y preguntarse: ¿Qué pasa en Zacatecas?
Las manifestaciones de maestras y maestros durante la última semana tuvieron profundas implicaciones éticas, políticas, pedagógicas, sociales y económicas que trascienden su propia circunstancia y lanzan el mensaje de que el pueblo en su lucha no está huérfano ni solo.
Por lo tanto, este movimiento es reivindicatorio no solo de las exigencias del magisterio a favor de un trato éticamente digno, sino también de un pueblo que demanda justicia, ante un escenario desolador de olvido, violencia y estancamiento económico.
Los trabajadores de la educación en Zacatecas integran un impresionante ejército de más de 45 mil efectivos, presentes en toda la geografía del estado, que no ha requerido de fusiles o cañones, para gestar la más insospechada rebelión de las conciencias, a la que se ha sumado la ciudadanía. Su principal armamento es la enseñanza y la argumentación.
Los profesores y profesoras mostraron una conducta moralmente ejemplar, lo que convierte a este movimiento en un extraordinario proceso pedagógico de educación cívica para la sociedad. No han caído en la violenta intolerancia.
Por eso, ahí quedan para la narrativa de la historia negra de Zacatecas, que avergüenza a los más cínicos, los intentos de los “esquiroles” de los movimientos sociales. ¿Quién mandó a los taxistas a confrontar a los docentes?
Evitemos hacer de la nuestra, la inmoral Patria Chica de Maquiavelo, Fouché y Robespierre, por siniestros, perversos y traidores.
Eso resulta inmoral, por hechos que ameritan consecuencias éticas, jurídicas y administrativas, para los emisarios oficiosos que han actuado en la impunidad y el horror.
Hoy, debemos reconocer que el estado cuenta con un magisterio de gran nobleza, profesional, responsable y comprometido con la educación y la prosperidad de Zacatecas. Quien diga lo contrario, por mezquindad, está equivocado.
El movimiento magisterial que se registra en la actualidad es sin duda el más intenso en el último medio siglo de historia en la entidad, porque además logró construir un gran frente de sindicatos, al que se adhirieron las más diversas organizaciones de la sociedad. Esto no había sucedido antes.
En los más recientes 50 años de vida sindical en la entidad, podemos destacar al menos cuatro grandes movimientos magisteriales de gran trascendencia en la vida de Zacatecas:
1) En 1980, ante las arbitrariedades y abusos de una secta de funcionales, el magisterio federalizado como protesta tomó por asalto la capital por varios días, pernoctaron en ella y al final triunfaron de manera contundente, logrando incluso que fueran despedidos esos malos servidores públicos.
2) En 1989 Zacatecas fue testigo de la intensa movilización de profesores y profesoras asociada a la caída del cacique Carlos Jonguitud Barrios, como dirigente nacional del SNTE. Se fortalece entonces la pluralidad sindical y se consolidan los movimientos democráticos del magisterio.
3) En 2013 es encarcelada por diversos delitos la dirigente Elba Esther Gordillo Morales y se cae su reinado como líder del SNTE. Zacatecas es, en ese contexto, arena de fuertes luchas por el control de las secciones sindicales.
4) Hoy somos testigos de uno de los movimientos de mayor trascendencia en la vida cívica, cultural, política y sindical de Zacatecas. Como telón de fondo se registra la conquista de las secciones 34 y 58 del SNTE, por el Movimiento Democrático del Magisterio.
Miles de maestros y maestras exigen en la actualidad un trato justo y digno. Pero en su lucha se convirtieron también en la voz del pueblo.
