Después de la Huelga
La máxima casa de estudios del estado juega un papel muy importante en la sociedad zacatecana. El rol que tiene va más allá de ser formadora de la juventud. Deberíamos ser ejemplo de diálogo, democracia, participación, innovación, cambio y actualización. Pero también debemos ser ejemplo de lucha, de dignidad, de congruencia, de independencia y autonomía.
La reciente huelga en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) fue el escenario perfecto para desenmascarar muchos elementos que dejan en descubierto la realidad en la que ha caído la institución en los últimos años, mínimamente 20 hasta la fecha.
Se han desactivado las instancias de discusión y el debate de ideas en la institución. Órganos de decisión como los consejos Universitario, los Académicos de Área y los de Unidad ya no son, en la vía de los hechos, esos espacios de toma de decisión.
No se han renovado conforme a la ley, no tienen la representación paritaria entre los sectores universitarios que deberían de tener, ni se concentran en la discusión de los temas de relevancia en los ámbitos de su competencia. Se ha acabado el modelo democrático de toma de decisiones.
El modelo unipersonal y vertical de toma de decisiones tiene a la institución sumida en una crisis institucional en la que hasta la autonomía se está perdiendo de facto.
Para muestra de ello se tienen los adeudos que el gobierno del estado tiene con la universidad y que el rector no se ha tomado la molestia de cobrar.
Lo anterior pone en clara tela de juicio la independencia de las autoridades universitarias, no solo por la falta de gestión de un mejor presupuesto para la UAZ, sino por la nula capacidad de reclamar lo que se adeuda.
Esto no solo pone en riesgo la viabilidad de la institución, también deja al descubierto la falta de compromiso de quienes dirigen la universidad, puesto que solo piensan en quedar bien con el gobierno y no en consolidar a la UAZ.
En un ejercicio democrático, desde el sindicato se ha dado muestra de esta participación, de reactivación de las instancias sindicales y de compromiso institucional.
Se ha demostrado que no es necesario pensar igual o pertenecer a un grupo, sino que se tracen objetivos comunes que permitan avanzar tanto en la consolidación de un sindicato verdaderamente autónomo, como en el contrapeso necesario para la mejora considerable.
Asimismo, no solo en la estabilidad laboral o de los derechos colectivos, sino también de una institución que fortalece los mecanismos que permitan la mejora académica de la universidad.
El personal académico con mejores condiciones laborales tiene la posibilidad de realizar las funciones sustantivas institucionales con mayor calidad y compromiso. Garantizar mejores condiciones de jubilación puede permitir también, a largo plazo, condiciones de relevo generacional acorde al crecimiento y desarrollo poblacional.
La consolidación de un sindicato como contrapeso para el respeto de los derechos laborales es también la garantía de una universidad más fuerte.
Éste no implica una división sino el buscar objetivos comunes entre patrón y personal académico que nos permitan, desde nuestras trincheras, generar condiciones para una lucha conjunta por una mejor universidad, tanto internamente como en la exigencia al Estado de un mejor presupuesto, para garantizar mejor educación superior a la juventud zacatecana.
El contrapeso interno es necesario para fiscalizar un uso adecuado de los recursos y la alianza es externa para buscar mejores condiciones para todos.
