El arte de conectar sin desconectar: responsabilidad afectiva online
En un mundo donde la comunicación digital domina nuestras interacciones, las relaciones humanas enfrentan nuevos desafíos. Mensajes instantáneos, redes sociales y videollamadas nos mantienen conectados, pero ¿qué tan conscientes somos del impacto emocional que generan nuestras palabras y acciones en los demás en este entorno virtual?
Sería una visión poco objetiva de mi parte el decir que vamos mal, ya que si bien cada día podemos enfrentar el que personas con quienes teníamos un vínculo especial – o al menos creíamos tenerlo- simplemente desaparezcan de nuestra vida sin dejar rastro y mucho menos sin dar alguna explicación, sí, me refiero al famoso ghosting o ¿qué tal los bloqueos solo porque sí?
Uno más: el famosísimo “dejar en visto”, para que el otro sobrepiense. Son cosas que hemos normalizado; sin embargo, duelen, importan aunque éstas sucedan en un entorno digital, pero…
…También están esos vínculos que permanecen vivos, gracias a los mensajeros instantáneos, las videollamadas, los audios – que a pocas personas gustan, por cierto- y los mensajes de los buenos días, los mejores deseos, las imágenes compartidas con seres importantes de nuestra vida, entre otras actividades que sí fortalecen, construyen y hasta me atrevo a decir, que nutren nuestra existencia y dan sentido a estas interacciones a distancia.
Entonces, no todo está perdido; sin embargo, es importante reflexionar hacia dónde estamos llevando nuestros vínculos interpersonales al basar buena parte de su construcción en estas interacciones virtuales.
Para esto, quise obtener una visión profesional desde el campo de estudio correcto, es por ello que entrevisté al Psicólogo zacatecano Anuar J. Dip Gálvez para abordar este tema que cada día encontramos con mayor frecuencia entre los contenidos más vistos en la red, sí, me refiero a la responsabilidad afectiva.
Le pregunté: ¿Desde el campo de la psicología, qué podemos entender por este concepto? A lo cual respondió que es importante iniciar desde la etimología del término: Responsabilidad: responsabĭlis, con raíz en responsāre, de ‘responder’, cuyo supino responsum indica ‘respuesta’ y por tal motivo es hacerse cargo de las consecuencias de la acción, positiva o negativa.
Por otra parte, Afecto: affectus y esta, a su vez, del verbo afficere (afectar o influir en el estado de ánimo). De manera que, el concepto etimológico de la palabra afecto se vincula con la capacidad de afectar, influir o movilizar el ánimo de las personas.
Así que en pocas palabras la responsabilidad afectiva, señaló, es la responsabilidad de las acciones y/o consecuencias de implicar en la situación emocional de las personas con las que interactúo directa o indirectamente. Teniendo en cuenta que al querer influir en o en otra persona lo hacemos desde una necesidad personal.
Desde tu perspectiva, ¿Cómo se ven impactados los vínculos y relaciones humanas por este traslado de la comunicación e interacción al mundo digital? Anuar: Desde la creencia resulta más cómodo, ya que las relaciones con los o las demás es indirecta y se presta a una interpretación demasiado vaga, del mismo modo hay que reconocer que para poder tener una responsabilidad afectiva es necesario sentir empatía, lo cual es difícil, ya que, de igual manera, es complicado entender desde la postura de la otra persona y como frecuentemente se dice: empatía, empatar… estar en su lugar…, es complejo. Y se entiende que el mundo digital es demasiado limitado en la solución de situaciones emocionales.
¿Qué me dices del ghosting, el stalkeo, el orbiting, o los bloqueos en redes sociales?
Anuar: Todos ellos son parte de situaciones emocionales y cada uno de ellos son ejemplo de la falta de responsabilidad afectiva, pero… considero que la principal meta es “hacerme responsable de mis propias emociones sin buscar sanar a través de los demás”. Estas conductas se presentan en cualquier edad pero el mayor grado se ve en la etapa de la adolescencia y adultos con situaciones de pareja en conflicto.
Finalmente, ¿qué recomendaciones podrías darnos para mejorar nuestra responsabilidad afectiva en los entornos virtuales? Anuar: mi recomendación es reconocer la necesidad de trabajar las propias emociones, ello con la ayuda de un profesional en psicología, comenzar un proceso terapéutico, buscar apoyo, ayuda con quien debe ser, “no busco sanar un dolor de muela con un influencer” y eso no solamente sería necesario para la interacción en los espacios virtuales, sino en general.
Por lo tanto, rescatamos que cualquier tipo de interacción virtual o en persona, lleva un contenido emocional y la responsabilidad afectiva, es un elemento importante para construir vínculos sólidos. Dicho esto, ¿seguirás ghosteando?
Nos leemos pronto.
