La Universidad para desarrollo de Zacatecas
Al Lic. Abraham Torres, en memoria por su contribución a la vida universitaria.
Se inició la cuenta regresiva para elegir en mayo a las autoridades de la UAZ, entre ellas a su rector, que será el número 13 nombrado y electo desde 1968 a la fecha. ¿Será suficiente cambiar solo de personas o también urge implementar un renovado paradigma de Universidad?
Es un imperativo categórico reconocer que Zacatecas necesita de una Universidad que, desde el estímulo del conocimiento universal, la academia, la investigación y la innovación, siente las bases de la sociedad del conocimiento, la justicia y el bienestar, que tanto anhela nuestra entidad.
Eso exige a la UAZ no solo cambiar de personas, sino también simultáneamente de modelo, que haga posible que la educación superior se convierta en palanca del desarrollo y la prosperidad (no de regresión), como lo ha planteado la UNESCO en sus congresos mundiales.
El cambio de modelo de gestión en la Universidad reclama desmontar la lógica y la matriz de los feudos y caudillos enraizados en su estructura, para trascender a la institución posmoderna de la innovación, que posibilite el salto de Zacatecas a la sociedad de la información y de la economía del conocimiento.
Ésa es una de las muchas funciones históricas que la Universidad ha venido cumpliendo, desde su fundación en 1832, hasta los días actuales, de constituirse en el principal motor civilizatorio de la transformación y el cambio de Zacatecas.
A partir de su nacimiento en el siglo 19, resultado de la iniciativa de Francisco García Salinas, la UAZ ha pasado por ocho etapas históricas de su desarrollo, desde La Casa de Estudios de Jerez, en 1832, hasta el surgimiento de la Universidad en 1968.
Este hecho obliga hacernos una pregunta: ¿Se requerirá, hoy, sentar los pilares de una Universidad de vanguardia, de una nueva era en su historia, que tenga en los procesos de innovación la base y motor de su desarrollo? Sin duda que sí.
Sin detrimento de las tradicionales tres funciones sustantivas de la Máxima Casa de Estudios (docencia, investigación y extensión), en Zacatecas se debe avanzar hacia la consolidación de la Universidad de la innovación, que sirva a nuestro estado para insertarlo en la economía del conocimiento y contribuya a la transformación de la estructura productiva, por demás atrasada en la actualidad.
De igual manera, la UAZ tiene la responsabilidad de incidir en el incremento de la cobertura de servicios de educación superior, en razón de que en la actualidad en Zacatecas es apenas de 34 por ciento, muy por debajo del promedio nacional, lo que obstaculiza que muchos jóvenes se queden sin la oportunidad de cursar alguna profesión, quedando por ello en los espacios de la marginación.
Y eso lo tendrá que hacer con inteligencia, sin crear nuevas figuras burocráticas, ni agregando a la estructura financiera de la UAZ, adicionales compromisos y pasivos económicos, a los ya existentes, los cuales resultan asfixiantes en la actualidad.
Del total de la matrícula en educación superior en el estado de Zacatecas, el 70 por ciento de ella es cubierta por la oferta de servicios de la Universidad, lo que habla de su liderazgo, presencia e importancia en la formación de las nuevas generaciones.
La Universidad enfrenta múltiples retos en el horizonte de la próxima renovación de sus autoridades. Mencionemos al menos cuatro: 1). Superar sus problemas financieros; 2). Mejorar la calidad de sus servicios educativos; 3). Garantizar la estabilidad laboral de académicos y trabajadores; y 4). Fortalecer su autonomía, como el bien superior de su existencia.
Los rectores y la universidad
En el proceso de renovación de autoridades de mayo se elegirá al rector número 13 en la historia de la UAZ, de 1968 con Abraham Torres, a la fecha.
Ahora bien. De 1832 a 1968, la Casa de Estudios de Jerez, el Instituto Literario y el Instituto de Ciencias, los antecedentes de la Universidad, registra la presencia de 85 directores, siendo el primero de ellos Gerardo García Rojas (1832).
El licenciado José Abraham Torres tiene en su historia personal el haber sido el último director del Instituto de Ciencias y el primer rector de la UAZ.
