FRESNILLO. Más de 600 familias se quedaron sin la posibilidad de sembrar sus cultivos mediante el riego de goteo ya que la presa de Trujillo tiene 10 años sin almacenar agua.
Aunado a la prolongada sequía, otro factor que influye son las perforaciones de pozos que autorizó la Conagua, pues éstos absorben el flujo de líquido.
Así lo dio a conocer Paz de León Hernández, presidente de la Asociación de Usuarios de la Presa de Trujillo, quien alertó que “no hemos tenido agua ni siquiera para un surco”, situación que ha provocado grandes pérdidas durante la última década.
Recordó que anteriormente la presa tenía agua hasta para dos ciclos de riego por año para abarcar entre 278 y 300 hectáreas (ha).
Destacó que en estas tierras se cultivaban árboles frutales como manzanos, duraznos, chabacanos y membrillos, además de maíz, frijol, avena y chile.
Sin embargo, la falta de lluvia agravó la situación, pues en el último año productores sembraron maíz y frijol que no lograron cosechar.
“Faltaban unos 22 días para que el maíz cargara, pero se acabó el agua. No llovió y las plantas no dieron fruto”, lamentó De León Hernández.
SOLICITARON ESTUDIOS
Paz de León señaló que uno de los factores de que la presa no almacene líquido es porque la Comisión Nacional del Agua (Conagua) alteró el flujo natural tras la perforación de pozos en la zona.
“Desde que perforaron ese pozo se vio el cambio. El agua dejó de llegar a la presa. Se les notificó, pero hasta ahora no han querido aceptar su responsabilidad”, reiteró.
Indicó que los integrantes de la asociación solicitaron un estudio técnico a la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
Detalló que aún están en la espera de los resultados finales, aunque aseguró que los avances preliminares coinciden con la versión de los productores.
“No va a variar mucho lo que dice el estudio de lo que nosotros ya sabíamos. La lógica nos lo dice: si perforas donde circula el agua, dejas sin agua a otros”, refirió.
Además, el líder de lo usuarios de la presa cuestionó la legalidad de los permisos otorgados por la Conagua para la perforación de nuevos pozos, acusándolos de violar decretos presidenciales que prohíben la sobreexplotación y priorizan la preservación de los mantos acuíferos y el medio ambiente.
“Se murieron los peces, las tortugas, todo. Hoy la presa parece una plancha de tierra seca”, enfatizó.
PROPUESTAS
A pesar del panorama desolador, De León Hernández aseveró que los productores no se quedaron de brazos cruzados y presentaron a finales de 2024 tres propuestas a la Conagua para resolver el problema.
Mencionó que la primera consiste en modificar la concesión de la presa, que actualmente está registrada como de aguas superficiales, cuando en realidad “se alimenta de aguas profundas provenientes de siete manantiales, reconocidos por la misma Conagua”.
Expuso que la segunda es la construcción de un sistema de almacenamiento dentro del vaso de la presa y un sistema de bombeo, así como riego tecnificado por tubería, lo que permitiría un uso más eficiente del líquido en caso de que la presa se llene.
La tercera y última, puntualizó, es conectarse con la presa Leobardo Reynosa, ya que existe un canal y la topografía favorece el traslado de agua por gravedad hasta los cultivos de las comunidades Buenavista y Trujillo.

