Walk on the water
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que leer los diarios y enterarse que las profecías acerca del fin del mundanal mundo no son meros rollos del Mar Muerto, sino que son señales de que las cosas no andan bien.
La guerra en Ucrania, las masacres de palestinos en Gaza, los bombardeos en Yemen, el cambio del nombre del Golfo de México, los aranceles de Trump, son los signos dominantes hoy en día de que el chamuco anda suelto haciendo de las suyas.
Y si a ello le agregamos lo que pasa en el rancho, lo mejor que podemos hacer es rezar con todas las fuerzas del alma. Si no lo creen nada más pongan atención. La elección de integrantes del Poder Judicial en el país se está convirtiendo en un auténtico calvario para muchos aspirinos quienes, desde ahorita, ya se dan por derrotados echando vigas en contra de quienes (sostienen) ya están palomeados por el partido en el poder.
Si a eso le agregamos que los candidatos tienen sesenta días para hacer campaña y un considerable número no tiene ni un solo quinto, pues entonces los billetudos serán los que llenarán las redes sociales con su imagen y propuestas.
La neta que el INE tiene una gran bronca en esta elección, pero pues allá ellos y sus acuerdos para contar los votos (que no serán en las casillas) y determinar quién es el ganón de un hueso de perro en los tribunales. Mientras eso acontece, en nuestro ranchito las cosas no están mejor. Vean el tremendo caso del Segundo Piso y el juego maravilloso a su alrededor: Sí se construye, No se construye, Sí continúan las obras, Se suspenden las obras. Total, un auténtico desmadre gracias a la nula capacidad para discutir y debatir seriamente sobre la necesidad o no de dicha obra. En calidad de mientras algunos ciudadanos piden el Hoy No Circula, para que el desmadre vehicular sea menor.
Y si a todo lo anterior le agregamos las ansias de novillero del menor de los Monreal, Saulito, de querer ser candidato a gobernador porque tiene carrera política y los merecimientos para serlo, pues cada quien su vida.
Digo, que le entre y será la ciudadanía la que diga sí o no. Que por esa razón (y por las ganotas que tiene, también, de ser góber de su ranchito el afamado cantante Félix Salgado Macedonio) se elaboró la propuesta contra el nepotismo político que prohíbe que sean candidatos los familiares de quienes dejan el poder y, aun y cuando la presidenta señaló que entraría en vigor para la elección del 2027, el Senado la amplió al 2030, para dejar pasar a algunos y pagar facturas políticas.
¡Qué chingones los senadores! Acaban con la reelección (una reforma interesante) y amplían el periodo para que familiares de gobernadores puedan contender inmediatamente, en nada más ni nada menos que ¡16 entidades federativas! O sea, la mitad del país. ¡Viva México y sus santas y republicanas instituciones! Pero el problema de fondo no ha sido resuelto en el rancho. Estoy convencido de que una reforma democrática y profunda, del sistema de partidos, es urgente. Es increíble que los partidos políticos no hayan tenido la capacidad de formar cuadros políticos, es asombroso que los partidos se sigan formando del lumpen pseudo-intelectualoide que pulula en algunas universidades u organizaciones corruptas.
Ven el caso del PAN y Lily Téllez o Kenia Gascón; o alguno de los priístas que aún quedan huérfanos; o algún Moreno que salió del PAN o PRI para convertirse en la nueva izquierda mexicana.
Pero no, las listas de Representación Proporcional, las encabezan LOS MISMOS DE SIEMPRE, los que brincaron de un partido a otro valiéndoles un pepino el asunto ideológico, simple y llanamente los premiaron por su brinco, olvidando que los debates en el parlamento no son solamente técnicos, son POLÍTICOS.
¿Han visto los debates en el Congreso de los Diputados en España o Alemania? Pues urge que entren a Youtube para que se den un quemón. Ahora resulta que los conservadores priístas que aplaudieron la represión a los movimientos sociales y estudiantiles, ahora se dan golpes de pecho y son de izquierda. ¡Qué poca!
