La construcción de equipos de y en gobierno
En muchas ocasiones hemos visto a distintos personajes crecer políticamente, con el propósito de hacerse de una posición de incidencia gubernamental, particularmente de la rama ejecutiva (presidencia municipal, gubernatura, presidencia de la república).
En su desarrollo político-personal, solemos poner atención solamente en ellos como individuos y pasa de largo el análisis respecto de las personas que pueden acompañar, apoyar, auspiciar, patrocinar o impulsar esa aspiración.
En ello existen diferentes círculos, desde el más íntimo (como la familia), el cercano (los colaboradores inmediatos), un primer equipo (amigos), el equipo desdoblado (amigos y conocidos, y amigos de éstos), y así, hasta llegar a un número considerable de personas que forman parte de un gobierno.
Pero antes, un apunte: en otras colaboraciones en este mismo espacio he abordado las diferencias entre un equipo de elecciones y un equipo de gobierno.
El primero va enfocado al proselitismo netamente en campañas electorales (formales e informales, pero de eso nos ocuparemos en otro momento) y, en este tenor, debemos tener presente la importancia de una campaña electoral, ya que éstas “son procesos intensos de proselitismo y cortejo de los electores, que realizan los partidos y sus candidatos, en la búsqueda de los votos de los ciudadanos.
Como parte sustancial de los sistemas democráticos, toda campaña busca construir mayorías electorales estables y afianzar la legitimidad social, que es el sustento de todo sistema democrático. Las campañas electorales son instrumentos legitimadores del poder por antonomasia que, si bien son propios de los sistemas de cuño democrático, son también utilizados en otros sistemas políticos, con el fin de legitimar a las élites gobernantes.
De esta manera, bajo los sistemas totalitarios y autoritarios, también, se impulsan campañas electorales, aunque bajo patrones conductuales muy distintos a los existentes en sistemas democráticos, ya que se constituyen básicamente en ritos protocolarios para el acceso al poder público, alejados de lo que es una real competencia y “disputa civilizada” por los espacios de representación pública. (Andrés Valdez, 2010).
Así pues, un equipo de campaña electoral busca abonar intensamente a obtener votos (cuando se cumple el deber ser y no hay simulación), el mayor número posible, para que se obtenga el triunfo electoral y éste tenga legalidad y legitimidad, y ésta última permita realizar o instrumentar determinadas políticas de gobierno.
Sin embargo, el gobierno es diferente. El sistema democrático de elecciones y de funcionamiento gubernamental permite que una figura pueda votar y ser votada, obtener un triunfo “totalitario” (no hay gobiernos de “coalición” o “colaboración forzada” como resultado de la competencia en las urnas), pero difícilmente llevamos el análisis más allá de la figura principal, es decir, votamos por un titular de un Poder Ejecutivo, no por su gabinete y el subsecuente cúmulo de funcionarios que apoyarán la gestión de gobierno.
Por eso es que la construcción de equipos de gobierno es un tema harto difícil, pues no solamente hay consideraciones de afinidad (lealtad, por ejemplo), sino también de compromiso, honestidad, capacidad, perspectiva, talento, sensibilidad y entendimiento en un principio de la naturaleza política, social y económica de la función al inicio de un determinado periodo de gobierno, sino sobre todo, en el desarrollo de la administración y en la adaptación y readaptación derivada de cambios, problemas, conflictos y resultados, entre otras cosas, pero siempre con la idea de hacer el trabajo gubernamental lo mejor posible para que, en lo político electoral, haya continuidad de la opción que ejerce el gobierno y el desgaste que se pueda sufrir no trastoque la preferencia electoral.
En todo esto, la construcción de equipos y en el ejercicio de gobierno tienen un factor decisivo: la voluntad de quien tiene la responsabilidad de la representación social producto del voto, por medio del visto bueno u aprobación, más allá de una mera formalidad de “toma de protesta”.
Y es por eso por lo que, me parece, hoy en día es sumamente importante considerar los detalles que hacen crucial el dar la confianza a determinada persona para que asuma una posición de gobierno.
Esos detalles, por supuesto, tienen que ver con el grado de lealtad hacia determinado “proyecto político”, pero no deja de lado que no puedan privilegiarse también otras características técnicas y hasta personales de los integrantes del equipo: al final, todos tenemos virtudes y defectos, pero son éstas últimas las que, en muchas ocasiones, van construyendo el legado negativo de la propia función pública que en suma con el desempeño negativo de otros, van haciendo que merme la credibilidad y, sobre todo, la legitimidad de las élites gobernantes.
Agradecimiento
Me dio mucho gusto leer la más reciente travesía semanal en estas mismas páginas de El Diario NTR Medios de Comunicación de parte del Doctor Marco Antonio Flores Zavala. El Maestro de Doctores, como yo lo reconozco, tuvo a bien hacer una reseña de la publicación que recientemente un servidor presentó: “Vivencias y otras reflexiones”, bajo el sello de Texere, de Judith Navarro.
Al revisar el texto del Maestro Marco, reflexioné respecto de su apunte que representa un aliciente para seguir escribiendo: “El nuevo libro son notas sobre lo transcurrido y meditaciones que son evidentemente adelantos de la autobiografía de una persona que ejerce la academia, lo político y la alta burocracia (…). En Vivencias y otras reflexiones, además de presentar reconocimiento a personas próximas, Alfonso del Real cavila el acontecer del buen vivir y degustar (…) Vivencias y otras reflexiones es un testimonio de cómo es, se perciben y representan quienes hacen y ejercen el poder en la región.
El libro contiene fragmentos autobiográficos que muestran la honestidad de una vida tranquila, comprometida con hacer que lo público fluya, sin olvidarse de vivir personalmente” (https://www.ntrzacatecas.com/2025/05/travesias-111/). Caray. Muchas gracias, Maestro de Doctores.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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