Qué fin de semana, en el que nuestros equipos infantiles y juveniles nos representaron en Jalisco en la Olimpiada Nacional de Charrería, dando cátedra de un extraordinario nivel deportivo y competitivo.
Más que hablar de puntuaciones, debo necesariamente extenderme a cuestiones más significativas para desmenuzar la gran demostración competitiva y formativa de nuestros medallistas.
De inicio, nuestros jóvenes zacatecanos, en este caso la selección juvenil, tuvo que enfrentar a varios contingentes de otros estados como Querétaro y Jalisco. Comento solo estos dos equipos por el gran nivel competitivo que tienen y que por ende logran ganar medallas cada año.
Y efectivamente, fue contra Jalisco que nuestros jóvenes se llevaron la plata, pero no solo eso, también la afición fue la ganadora porque nos percatamos del extraordinario nivel competitivo, y es que hablar del estado vecino es hablar de lo más alto en este deporte, la mayoría de los equipos Triple A son de esta entidad.
Pero, ¿qué es lo que fortaleció a nuestra selección para ganar? Pues definitivamente el núcleo familiar, los valores que les inculcaron, el apoyo de su equipo charro y el compañerismo.
Asimismo, la disciplina que les inculcaron sus padres para poder ser grandes campeones, el cuidado a su caballo y su ganado con el que practican. Definitivamente tuvieron que practicar muchas horas para poder ser grandes campeones nacionales.
Gracias por reunir a familias zacatecanas que vieron su participación, gracias por lograr en papás y abuelos una gran sonrisa y orgullo de su legado, gracias por demostrar que la charrería fortalece el núcleo familiar, gracias por ser para los niños un ejemplo y gracias por poner en alto a Zacatecas.
Con su triunfo lograron distraernos de los problemas cotidianos y tener un sentido de identidad; son un gran ejemplo. Queremos más noticias como éstas y de algo estén seguros: todo su estado está para apoyarlos.
