La Inteligencia Artificial como herramienta para el aprendizaje activo
Mayo en México es uno de los más esperados por las personas, ya que además de ser el mes de las flores (que aún no se dejan ver del todo), es una temporada que encierra diversas festividades que van desde la conmemoración de luchas laborales, pasando por batallas históricas de nuestro país, el homenaje más sentido a esos seres hermosos que nos dieron la vida, nos trajeron al mundo y a quienes festejamos hace tres días pero, como diría un famoso y extinto personaje: aún hay más.
El 15 de mayo estaremos celebrando a las maestras y maestros, es decir, a todas las personas que se desempeñan como docentes y educadoras en México, una tradición que data de 1917.
Esta fecha de especial relevancia en nuestro país da origen al tema que hoy quiero compartir contigo y tiene que ver con la manera en que los procesos educativos se han visto impactados por la innovación tecnológica, particularmente por la Inteligencia Artificial (IA).
Hablar de esto va mucho más allá que la mera incorporación de la tecnología a la noble labor de la enseñanza, ya que también los modelos educativos y pedagógicos han evolucionado para adaptarse a las nuevas necesidades y perfiles de estudiantes que llegan a las aulas. Cada generación posee características específicas, por lo tanto, la innovación ha sido un elemento presente en la educación siempre.
Comencemos entonces por definir lo que se entiende por aprendizaje activo.
El aprendizaje activo es un modelo que implica un cambio en el enfoque, esto es, el alumno deja de ser pasivo y se convierte en el protagonista de su propio aprendizaje. Con base en una publicación del Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterrey, la inquietud docente de crear estructuras y dinámicas para el involucramiento del alumno en su propia educación no es un problema nuevo (García, 2021).
Un proceso de aprendizaje basado en la apropiación del conocimiento y no solo la reproducción del mismo es indiscutiblemente más efectivo y ésa es la idea central de la que parte el aprendizaje activo. Esta estrategia didáctica se distingue por centrarse en el aprendizaje del alumno e incentivar su participación activa y consciente en el proceso educativo (García, 2021).
Aquel antiguo rol del estudiante como mero receptor de información se ha transformado. Cada vez tenemos en clase alumnos más inquietos, con demasiada información a su alcance y al mismo tiempo, con más distractores en el entorno que, si no se capitalizan como recursos para mantener viva su atención, el resultado estará muy lejos de lo esperado en su aprendizaje.
El objetivo central del aprendizaje activo es dotar a los estudiantes del ambiente, actividades y acompañamiento para desarrollar habilidades de búsqueda, análisis y síntesis de la información, así como resolver problemas, diálogo y expresión (García, 2021).
Con esto se pretende favorecer un aprendizaje y adquisición de habilidades que se sostengan en el tiempo, no solamente la memorización.
En esta fórmula, el rol del docente consiste en propiciar un ambiente didáctico que se sienta seguro para el estudiante, ya que lo más importante es que éste disfrute aprendiendo los nuevos conocimientos y habilidades, que sienta la seguridad de aportar soluciones a problemas y sea capaz de entrenar su pensamiento crítico, para lo cual, la guía del docente es fundamental, mas no como el protagonista, sino como coadyuvante.
En esta labor del modelo de educación activa, la IA puede aportar herramientas que propicien esa participación de los estudiantes.
Algunos ejemplos de IA aplicada a este proceso son:
● Las tutorías personalizadas, que consisten en algoritmos adaptativos que ajustan el contenido según el ritmo del estudiante, lo cual favorece que ningún alumno se quede atrás.
● Las plataformas interactivas que permiten la realización de simulaciones, aprendizaje basado en juegos y realidad aumentada.
● Los ya tan famosos asistentes de IA, tales como chatbots y herramientas que incentivan el pensamiento crítico y la exploración.
● La evaluación automática, que además genera una retroalimentación inmediata que motiva la mejora continua.
Entre las principales ventajas del uso de estas herramientas de IA para la educación, podemos señalar que se genera una mayor autonomía del estudiante, así como la personalización del aprendizaje y acceso a contenido innovador.
Sin embargo, también existen desafíos que no deben ignorarse al tomar la decisión de utilizar estos apoyos, como los sesgos en los algoritmos, sobredependencia tecnológica, necesidad de capacitación docente, así como el resguardo de la privacidad de los datos de los alumnos.
Y ante todo, mantener un sano equilibrio entre la tecnología y la interacción humana en el aula.
¡Feliz día, maestras y maestros!
Nos leemos pronto.
