Alondra pasará otro Día de las Madres sin sus hijas, pues ya son tres años que su ex pareja le ha impedido a toda costa la comunicación y la convivencia con las dos niñas, “con un afán de borrarme de su vida”.
A estas conductas, las activistas llaman violencia vicaria y ocurre cuando la pareja o ex pareja [el vicario] utiliza a los hijos e hijas para maltratar y ocasionar un dolor extremo a las madres.
Alondra Gámez y Ameyalli Villa son víctimas de la violencia vicaria, que desde marzo de 2022 en Zacatecas quedó descrita en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia tras una reforma legislativa, pero no pueden denunciarla porque no está tipificada en el Código Penal del estado.
Ambas madres y una veintena que integran la colectiva Madres Protectoras de Infancias padecen los vacíos legales que les impiden recuperar a sus hijos y el ánimo de festejar un 10 de mayo.
“Este y cualquier 10 de mayo que hemos pasado sin nuestros hijos es una fecha muy dolorosa, muy marcada para nosotros como mamás”, expresó Ameyalli Villa, quien tiene cinco años en medio de una batalla legal para recuperar a sus dos hijos.
Las agresiones dentro de su relación de pareja fueron escalando, de la violencia psicológica a la económica, sexual y física, al grado que, al considerar que su vida estaba en riesgo, decidió dejarlo aunque “así inició mi calvario”.
Tras romper con la relación, su ex pareja “se volvió una persona psicópata que constantemente ponía en riesgo mi vida y la de mis hijos”. Ameyalli recordó que a pesar de las denuncias interpuestas en contra de él, ninguna prosperó.
Su ex pareja se quedó con sus dos hijos tras obtener la guarda y custodia en un juicio familiar, y entonces comenzó la violencia vicaria.
Relató que el padre comenzó a decirles a sus niños que ella los había abandonado, cuando era él quien los desatendía. “Hay un descuido evidente, emocional y escolar, pero eso no importa para un vicario, lo que le importa es ejercer presión, dolor sobre la madre de sus hijos”.
En cinco años de proceso legal, Ameyalli reconoció que perdieron momentos irreparables como madre y para sus hijos, pues “no podemos compartir con ellos sus alegrías, sus tristezas, darles una educación, estar presente como mamá o incluso, por ejemplo, estas fechas como la del 10 de mayo”.
La última vez que vio a su hija, hace un mes en una convivencia, notó en ella síntomas de ansiedad, “ya no quería regresar con su papá” por las presuntas agresiones e interpuso una denuncia y eso permite tenerla provisionalmente, así como contar con medidas de protección, aunque “sigo luchando por mi hijo”.
Modus operandi
Alondra Gámez tiene dos años metida en una “vida judicializada” a raíz de la violencia vicaría que ejerce su ex pareja, luego de llevarse a sus dos hijas.
En este tiempo, narró, enfrentó alrededor de siete denuncias falsas, en las que su ex pareja la acusa de ejercer violencia física y psicológica en contra de sus hijas, pero advirtió que “es un modus operandi con el que trabajan los agresores para obtener la guardia y custodia”.
Los vicarios se valen de acusar, agregó, “que somos las peores madres”, incluso ponen en duda las capacidades psicológicas para alegar que no tienen las aptitudes para ejercer la guarda y custodia.
Sin sus hijos
Este será el tercer año en el que Alondra pasa un Día de las Madres sin sus dos hijas, su ex pareja le ha impedido a toda costa la comunicación y la convivencia con ellas, “con un afán de borrarme de la vida de mis hijas””.
Esta fecha, al igual que los cumpleaños y Navidad, “son fechas muy dolorosas y sensibles porque vemos a las mamás que están festejando, que van a festivales y es lo que más nos pega […] yo no tengo nada qué festejar, no tengo a mis hijas”.
No es delito autónomo
En marzo de 2022, el Congreso del Estado aprobó una reforma a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para incluir y tipificar a la violencia vicaria, pero en esa reforma en el Código Penal se incluyó solo como un agravante de la violencia familiar.
Martha Berenice Vázquez González, fiscal especializada en la Atención de Delitos contra las Mujeres por Razones de Género, aclaró que en Zacatecas la violencia vicaria no es un delito autónomo, por lo tanto no tienen algún registro sobre la incidencia de este tipo de violencia.
Así, explicó, la violencia vicaria es una modalidad de la violencia familiar, que también se entiende como una violencia de género en la que detectaron que los hijos pueden llegar a ser utilizados para lastimar a una mujer.
De acuerdo con reportes de incidencia la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), en enero de este año recibieron 225 denuncias por el delito de violencia familiar, pero no se pormenoriza por tipos de violencias.
Alondra y Ameyalli describen como “un calvario” la violencia vicaria que padecen, por lo que llamaron a los jueces y fiscales a “que se imparta justicia, que atiendan este tipo de violencia en los juzgados, que se capaciten, porque lo que ellos permiten es que, mamás como nosotras en estas fechas no podamos tener a nuestros hijos”.
