ZACATECAS. La abundante cosecha de cebollas y otras hortalizas en la entidad en el actual periodo agrícola, provocaron una caída en sus precios de comercialización.
El kilogramo (kg) es comprado en uno o dos pesos a los productores, situación que aprovechan los coyotes, que las venden al consumidor hasta en 40 pesos, advirtió Alberto de Santiago Murillo, presidente de Agricultores de Áreas Agrícolas y Pecuarias de Zacatecas.
Sostuvo que en la actualidad el problema del campo ya no es la producción, es la comercialización.
“Ahorita nuestro problema es vender, no producir, porque se produce. Las hortalizas existen y siempre están al alcance del consumidor, a veces hay carestía porque quien lo consume no le alcanza para poder comprar bien y justamente”.
Explicó que actualmente el costo por hectárea de cebolla como mínimo es de 180 mil a 200 mil pesos y que depende del tipo de técnica que se utiliza, pero el pago por producto es muy bajo.
En el mercado, el kg de cebolla blanca está en 29.50 pesos, mientras que el de morada en 35, costos con los que dos sectores viven y padecen: los productores que venden barato y los consumidores que compran caro; mientras que los “mismos coyotes establecen [los precios] y sacan provecho”.
NECESARIA,LEY REGULADORA
Alberto de Santiago refirió que si bien no se puede establecer un precio de garantía como en el frijol, es necesario establecer uno base de venta y comercialización para poder solventar los gastos y la inversión durante la cosecha.
“Ahorita quien pudiera dar un remedio es el Poder Legislativo, pero no existe. Existe físicamente, pero no hace aplicable un precio, porque no están generando una ley que obligue a quienes deban comprar con base en los costos de producción”.
El líder campesino consideró que debería generarse una ley para establecer y obligar a quien comercializa a comprar mínimo a 10 pesos y que si sus gastos de operación son de uno o dos pesos, al público la vendan a 14 o 15.
“Que exista una ley reguladora para comprar y otra para vender porque a quienes producimos y vendemos nos dejan indefensos, así como a quienes consumen, porque les venden como quieren”, puntualizó.
