ZACATECAS. Durante la homilía dominical, en la celebración de la Santísima Trinidad, el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, estableció una conexión directa entre el Día del Padre y el misterio central de la fe católica.
El prelado expresó su preocupación por lo que considera intentos de eliminar la celebración del Día del Padre en las instituciones educativas, calificando estas acciones como “un pecado muy grande que niega la vida misma” y las relaciones familiares fundamentales.
Ante ello estableció un paralelo teológico entre la paternidad humana y el misterio de la Trinidad, explicando que la relación paterno filial refleja la naturaleza divina revelada en la fe cristiana como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Enfatizó que tanto la paternidad como la condición de hijo son experiencias fundamentales que están intrínsecamente ligadas a la dignidad humana y son reflejo terrenal del misterio divino trinitario.
Crítica ideologías educativas
“Qué bueno que no nos dejamos enredar con ciertas ideologías que están tratando de quitar todo esto en las escuelas. Que no hablen que el Día del Padre es un pecado muy grande”, puntualizó el obispo durante la celebración litúrgica.
Calificó estas acciones como una negación de “esa relación necesaria” entre padres e hijos, considerándola fundamental en la estructura humana.
Conexión con el misterio trinitario
“¿Qué tiene que ver todo esto con la paternidad? ¿Qué tiene que ver también con la filialidad?”, se cuestionó el prelado, para luego explicar que “eso es ser padre, eso es ser hijo. Implica esa relación paternal, esa relación filial”.
El obispo enfatizó que estas relaciones familiares son experiencias que “nunca se van a acabar” y que están en continuidad generacional.
“La paternidad se irá compartiendo. Se irá prolongando en los hijos”, señaló, estableciendo una conexión entre las generaciones que considera reflejo de la eternidad divina.
El prelado concluyó su mensaje invitando a valorar la familia como “el mejor ambiente, el mejor espacio que tenemos” para el desarrollo de la vida humana, conectando así la celebración del Día del Padre con la reflexión sobre el misterio trinitario que se conmemora en esta fecha litúrgica.
