De migrantes a payasos
Defensores de trabajadores contra la explotación capitalista. Tenemos que hacer memoria que la lucha de los trabajadores en todo el mundo es una constante ante la ambición del mundo empresarial, muy legítima en su enfoque destinado al lucro y acumulación de la riqueza.
Marx, dentro de su ideología humanista, siempre menciona que los trabajadores son lo más importante para la acumulación de la riqueza: “La alienación surge de la estructura de producción capitalista, en la que el trabajador no controla ni su labor ni el destino de lo que produce”. ¿Marx podría comprender la evolución humana en sus cambios mentales?
Hoy vemos que esa confrontación entre siglos de salvaje explotación laboral contra los trabajadores migrantes no cesa y menos cuando llega un nazi o quien se cree reyezuelo, por ser de las clases adineradas en el mundo, como Donald Trump. La ignorancia de gran parte de la población norteamericana lo encumbró a la presidencia ante la falta de estrategias de los “demócratas” para hacerle frente a sus racistas propuestas en contra del pueblo trabajador estadounidense.
Habrá que recordar que los trabajadores estadounidenses y migrantes han luchado por mejorar las condiciones laborales, como las que dio aquel gran líder de los jornaleros, el mexicano-estadounidense, César Chávez, quien conoció desde su niñez las presiones de los capitalistas gringos, al ser desahuciada la familia de su casa en Arizona.
Siempre nuestros paisanos (entre ellos mi padre) han buscado trabajar en California -con esos 250 mil jornaleros-, con una labor muy extenuante, que era y no ha dejado de ser, bajo extremas condiciones climáticas desde altas temperaturas, hasta heladas inclementes, por salarios que, aunque han mejorado, siguen siendo menores a la que reciben los anglosajones.
Chávez conoció la vida del migrante jornalero, al vivir en campamentos con carencias de agua y drenaje, a veces tenían poca electricidad y las viviendas eran de pésima construcción y ofrecían escasa protección contra los elementos de la naturaleza. También sus empleadores los obligaban a pagar cuotas por alojamiento, comida y otros suministros. Con esas características, no había más que encabezar una revolución pacífica.
Hay que observar que César Chávez fue un cumplido mexicano – norteamericano al alistarse en la Marina a los 17 años y sirvió durante dos años en la Segunda Guerra Mundial.
Chávez para hacer justicia a su gremio, que influiría en otros gremios laborales, empieza en 1952 a trabajar con la Organización de Servicios Comunitarios (OSC), cuya misión era formar a líderes latinos. Como las condiciones sociales seguían siendo desastrosas, organizó movimientos importantes como la huelga de brazos caídos en los campos de Oxnard, California, al oeste de Los Ángeles en 1958.
Seguirían la marcha de Delano a Sacramento en 1966 para conseguir el apoyo del gobernador. Se le unieron miles de jornaleros en el trayecto, ante esta gran organización de los trabajadores. Antes de llegar a su destino, el representante de una asociación de cultivadores llamó para ceder a las demandas del sindicato. Un importante avance al ser el primer contrato sindical en los Estados Unidos entre cultivadores y un sindicato de trabajadores agrícolas.
César Chávez es un auténtico líder de los trabajadores migrantes, ahora más contemporáneo que nunca.
Vemos con satisfacción el apoyo de mexicanos a los movimientos de migrantes ante el fascismo de Donald Trump, la mexicana – veracruzana, Salma Hayek, sin necesitar el glamour falso, al ser una estrella del mundo de la actuación, ni huecos conocimientos de estrellita de concursos de bellezas, defendió a la comunidad migrante.
En abril de 2025 sorprendió con datos y cifras del trabajo de los migrantes, cuando en un video señala: “Sin los migrantes, Estados Unidos no funciona”. Menciona también “el informe de Hoffman & Jurado (2024): el PIB latino en EUA ya está en 3.2 billones de dólares. Si lo ves como país, sería la quinta economía más grande del mundo, por encima de Reino Unido y Francia. Y ojo, que pronto rebasará a Japón y Alemania”. Si de usted no es un icono nacional, para muchos de nosotros lo es ahora.
Al igual, Demian Alcázar, ese actor tan comprometido, ha dicho: “Ya dejamos, qué bueno, de ser solamente los malosos o los del servicio, que no tiene nada de ominoso. Nos hemos convertido en superhéroes. Para eso también sirve el cine: para reflexionar y soñar”.
Qué diferencia del payaso y pésimo actor como Eugenio Derbez, que presumió su invitación a la toma de posesión de Donald Trump. Al igual que el escondido Eduardo Verástegui, al felicitar a Donald Trump, aseguró con su triunfo también “ganó México”.
Estos payasos no se han pronunciado acerca de la lucha migrante contra Trump.
