Las cuarteaduras de la educación y el fracaso escolar
Culmina esta semana el ciclo escolar 2024-2025 en Zacatecas, con un edificio de la educación pública sacudido por los escándalos y los paros masivos que revelan sus múltiples cuarteaduras que hoy afectan, de fondo, la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Todo apunta hacia un evidente fracaso educacional.
Y dicha circunstancia reduce el potencial que debiese tener el sistema educativo zacatecano como la más importante palanca del desarrollo en nuestra entidad, afectando de sobremanera el presente y futuro de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Esto debe detenerse por su gravedad.
Quizá, una de las más profundas cuarteaduras, grietas y fisuras que muestra el sistema educativo zacatecano se vincula a la falta de capacidad de gestión de la autoridad competente para conducir “el hecho educativo”, con eficiencia y eficacia.
De continuar esta dinámica, de ineficiencia y deshonestidad en la conducción de la educación, no solo se estará construyendo un horizonte de fatalidad para los menores, sino que además se creará un túnel oscuro para que Zacatecas se mantenga en el subdesarrollo y en los últimos lugares del desarrollo nacional.
En descargo de la función docente en relación a lo que hoy pasa en Zacatecas en materia educativa, bien se puede afirmar que no es culpa de ellos, sino de la ausencia de políticas públicas efectivas y a las limitadas gestiones del gobierno local para capitalizar su energía, su fuerza profesional, su disposición y vocación de servicio.
Pero ¿cómo estamos en materia educativa, al culminar el ciclo escolar 2024-2025? Analicemos dicha condición a partir de los siguientes puntos referenciales muy precisos:
1) La eficiencia terminal de todos los subsistemas y niveles educativos en Zacatecas está por debajo de la media nacional, según cifras oficiales de la SEP y el Inegi.
2) En el conjunto de los 32 sistemas educativos que operan en la República, el de Zacatecas se encuentra entre los últimos ocho peores, compartiendo el cabús de la calidad de enseñanza con Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Veracruz.
3) La eficiencia terminal, por niveles, en primaria, secundaria y bachillerato en Zacatecas, es de 96 por ciento (%), 84.9% y 68.9%, respectivamente, cuando el promedio en el país, en ese mismo orden, es el siguiente: 97.1%, 90% y 75.4%.
4) La educación del nivel bachillerato en la entidad es conducido en el desorden y la anarquía. El ejemplo más emblemático se observa en la situación traumática que experimenta el Cobaez, sin que se ponga orden.
5) La educación superior en Zacatecas está colapsada por los escándalos, los problemas financieros, los pasivos económicos, así como por la carencia de modelos de calidad pedagógica. Es pertinente modernizar su oferta.
6) La cobertura en enseñanza terciaria en Zacatecas, conforme a cifras de la propia SEP, es apenas del 34.4%, cuando la media nacional es del 43.8%, con un diferencial de 10 puntos porcentuales en contra nuestra.
7) La crisis ética de la educación universitaria. El escandaloso caso que se reveló del entonces confeso rector acosador y violador sexual, metió a la “máxima casa de estudios” a un grave problema de inestabilidad que, de no resolverse a fondo en la actualidad, conducirá a la UAZ a altos niveles de ingobernabilidad, que se sumarán a sus ya tradicionales problemas ancestrales. De no atenderse y resolverse con seriedad el caso, será una fuente explosiva de permanentes conflictos futuros.
8) Los cimientos de la pirámide del sistema educativo zacatecano también están débiles y frágiles. Nos hemos preguntado, acaso, en alguna ocasión cómo se encuentra la educación inicial en nuestro estado.
9) La cobertura en educación inicial en Zacatecas, destinada para la atención de niños maternales y lactantes, es apenas del 4.8%.
10) Los dos extremos del sistema educativo en Zacatecas, representados por la enseñanza inicial y superior, son los que mayores rezagos registran y donde es importante poner atención.
Las 7 cuarteaduras de la educación
La educación en Zacatecas padece, entre otras, siete grandes cuarteaduras graves: 1) Carencia de educación en valores; 2) Ausencia de políticas públicas exitosas; 3) Estructura administrativa obsoleta; 4) La inexistencia de mecanismos de evaluación; 5) Manejo ineficiente y poco transparente de los recursos; 6) Ignorancia e improvisación en la conducción del sector; y 7) Todo ello producto de la falta de capacidad y oficio de la autoridad respectiva.
