Rojos, estudiantes de medicina y capillas
El partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores entre Estudiantes de Argentina y Cerro Porteño de Paraguay no es un simple encuentro sudamericano de cualquier miércoles: es el partido número 501 en el torneo más importante de América entre ambos clubes.
Es un juego donde el cuadro de la Plata se llevó el encuentro 500 por marcador de 1-0.
Tanto Estudiantes como Cerro tienen historias similares. Los dos clubes han sido opacados por sus vecinos nacionales. Para Estudiantes, el tener en el mismo país a River Plate y a Boca Jrs no hacen válida su credencial de cuatro veces campeón de América y sus 80 victorias en Copa Libertadores, convirtiéndose así en el tercer equipo argentino con más triunfos en la competencia.
Para Cerro, su rivalidad dentro de la mente colectiva de los paraguayos con el Club Olimpia no es más que una derrota momentánea. A pesar de tener dos partidos más que su rival en la historia del torneo, los tres títulos obtenidos por el Olimpia lo colocan como segundo histórico en la memoria guaraní.
UN ORIGEN EN COMÚN
El origen de estos clubes tiene relatos en común. Ambos equipos fueron creados por jóvenes con posturas determinadas. Para el equipo creado en la provincia de Buenos Aires, un conjunto de estudiantes y empleados decidieron crear su propia institución en 1905 tras estar en desacuerdo con el Club de Gimnasia Esgrima y la Plata.
A inicios del siglo 20, el Club de Gimnasia decidió suspender la práctica de futbol, por lo que un pequeño grupo de resistencia decidió crear el Club Estudiantes de la Plata. Como sus integrantes eran alumnos de prácticas de laboratorio de Medicina, se les apodó los “pincharratas”.
Por el lado de Cerro Porteño, a los alrededores de una capilla en 1911, una señora llamada Susana Núñez dejaba a un grupo de adolescentes jugar futbol en su terreno baldío. Reuniones y partidos más tarde, 31 jóvenes firmaron el acta de creación del Cerro Porteño Football Club.
El nombre fue en honor a la batalla de “Cerro Porteño” disputada cien años antes, donde la milicia paraguaya logró vencer a las fuerzas invasoras argentinas del gobierno de Buenos Aires.
Más allá de crear un equipo, sus integrantes tenían intención de unir a la juventud paraguaya, es por eso que adoptaron los colores rojo y azul en honor al partido colorado y liberal, respectivamente.
MÁS QUE UN SIMPLE JUEGO DE MIÉRCOLES
Ambos clubes disputarán su pase a los cuartos de final, y en sus hombros recae una historia más grande que la del otro. Por un lado, cuatro títulos continentales y, por otro, el cuarto club con más batallas en Copa Libertadores.
Dos presentes distintos, pero que sus respectivas historias hacen que compartan más allá del color rojo en su camiseta.
