Universidades corruptas, escuelas corruptas: ¿Qué hacer?
Cuando prevalecen las universidades, las escuelas y las autoridades educativas corruptas, entonces el futuro de un pueblo se destruye, la calidad de la enseñanza pública se desmorona, la pertinencia es cuestionable, la gobernabilidad social es frágil y se borran los objetivos de la prosperidad.
Ésta es la tesis central que maneja el extraordinario libro Escuelas Corruptas, Universidades Corruptas: ¿Qué Hacer?, de ediciones UNESCO, con estructura de nueve capítulos, 320 páginas de contenido, autoría de Jaques Hallak y Muriel Poisson, publicado hace años, que analiza el impacto de la corrupción en los sistemas educativos y sus consecuencias en el desarrollo.
Un sistema educativo es corrupto (lo precisa dicho texto), cuando los recursos económicos destinados a la enseñanza pública son desviados, por funcionarios deshonestos, para fines privados de unos cuantos y no mejora la calidad de la enseñanza en beneficio del pueblo.
Pero hay otro efecto devastador de contar con un sistema educativo corrupto: es un mal ejemplo para las presentes y futuras generaciones que lanza el mensaje equivocado y erróneo de que la comisión de prácticas corruptivas es la única manera de trascender en la vida.
Es incuestionable que los sistemas escolares corruptos han puesto en peligro a la educación como el recurso esencial para promover la prosperidad y el desarrollo de la sociedad. ¿Pero por qué no se hace nada en contra de tales prácticas nefastas? ¿A quiénes beneficia esto?
En Zacatecas pareciese que se ha favorecido la ruta para transitar por el camino de un sistema escolar corrupto, sin que haya consecuencias administrativas, legales y judiciales para los actores, grupos o individuos, que han propiciado este fenómeno tan lamentable para el desarrollo de la entidad. Mencionemos solo algunos ejemplos de ello, entre muchos:
1) La revelación oficial de que la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) registra una deuda superior a los 4 mil 800 millones de pesos es devastador y catastrófico. ¿Quién o quiénes son los culpables de este desastre administrativo, sin que haya a la fecha, consecuencias jurídicas para los responsables?
En Zacatecas, por lo tanto, su principal universidad padece descomunales problemas financieros que están a punto de paralizarla y que hacen palidecer a sus otros conflictos, como el de los ajustes y reacomodos de fuerzas políticas internas, rumbo a la toma de posesión de la nueva administración central.
En nuestro estado, diría el filósofo de Macuspana, se tienen funcionarios universitarios ricos con una universidad pobre. ¿Y la calidad de la enseñanza para cuándo?
Si no hay un plan y programa integral inmediato de reforma de la UAZ, se estarán perpetuando sus limitaciones institucionales y aumentando, cada vez más, la deuda social con el pueblo zacatecano.
2) El sector educativo absorbe más del 40 por ciento del gasto y presupuesto de egresos para el ejercicio fiscal del 2025. Tan solo para el área centralizada de la secretaría del ramo se asignaron este año más de 13 mil 500 millones de pesos. ¿Entonces, por qué no hay recursos para cubrir los compromisos económicos y salarios para las profesoras y profesores, en particular los del financiamiento estatal? Es claro que no hay una administración moderna, eficiente y honesta de los recursos del sector en la entidad.
3) El presupuesto del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo del 2025 asciende a más de 9 mil 800 millones de pesos. El FONE es la principal y más importante fuente de recursos para la educación en Zacatecas. Pero aquí valdría la pena hacernos una pregunta básica: ¿Desde cuándo no se evalúan en forma rigurosa y estricta el uso de estos dineros? Es inequívoco que falta transparencia y existe desorden, ineficiencia y caos.
Es categóricamente contundente, que en Zacatecas no se están atendiendo los grandes temas de la educación y en particular aquellos que tienen que ver con el mejoramiento de la calidad de los aprendizajes. Están olvidados.
Universidades corruptas
Es tiempo de superar en Zacatecas, como lo recomienda la UNESCO, la trampa de las escuelas y universidades corruptas, porque eso no ayuda al progreso de nuestra entidad.
Y sin la grandeza de la Universidad, el futuro de Zacatecas se vuelve borroso, porque ésta ha dejado de ser el espíritu transformador de nuestra sociedad.
