FRESNILLO. En medio de una fiesta charra llena de tradición y orgullo, el lienzo charro de Fresnillo recibió oficialmente el nombre de José Refugio «Cuco» Herrera, el instructor que dedicó su vida entera a enseñar charrería a quien quisiera aprender.
El maestro que nunca cerró las puertas
Don Cuco fundó la primera escuela de charrería oficialmente reconocida por la Federación Mexicana de Charrería (FMCh), pero más importante que los títulos fue su filosofía: «las puertas siempre abiertas para quien quisiera aprender.»
En sus bitácoras quedó registrado que fueron cientos los alumnos que llegaron desde todo México y Estados Unidos.
No distinguía entre ricos o pobres, niños con discapacidad o sin ella. Utilizaba la equinoterapia para ayudar especialmente a niños que lo necesitarán.
«En cada lienzo charro debe haber una escuela de charrería», era su lema. Y lo cumplió recorriendo la república, llegando hasta Jalisco, sembrando conocimiento donde fuera necesario.
Su despedida fue como él la pidió, detalló su hija Laura: «vestido de charro, en el centro del ruedo que tanto amó, acompañado por Prieto, su caballo más fiel».
Juan Luis Blanco Jara: «Más que maestro fue un amigo»
El único campeón nacional charro completo que ha dado Zacatecas estuvo presente en la ceremonia. Juan Luis Blanco Jara es producto directo de las enseñanzas de Don Cuco.
«Don Cuco, más que maestro, fue un amigo. Pasaba por mi casa desde temprano, nos íbamos a montar, platicábamos todo el día. Creó un vínculo como si fuéramos padre e hijo», recuerda Blanco Jara.
«Dejó un legado grandísimo no solo en Zacatecas, sino en todo el país y parte de Estados Unidos. Si alguien merecía que un lienzo llevara su nombre, ese era Don Cuco Herrera».
Partieron la soga para una charreada memorable
Tres equipos fresnillenses dieron inicio al torneo municipal que inauguró el lienzo con su nuevo nombre, ofreciendo una charreada memorable en honor a Don Cuco.
Caporales de Fresnillo, El Herradero de los Hermanos Gurrola y El Recuerdo de Don Cuco Herrera.
Los Charritos del Mineral y Espuelitas de Fresnillo también estuvieron presentes, representando el futuro de la charrería y las enseñanzas que Don Cuco sembró.
El lienzo que antes llevó el nombre de Antonio Aguilar ahora honra a un hombre que nunca buscó fama, solo enseñar.
Don Cuco Herrera descansa en paz sabiendo que su legado seguirá cabalgando en las nuevas generaciones.











