Oreja por coleta en tarde de esfuerzos de Juan Pablo Sánchez
HUAMANTLA.- La lluvia, caprichosa y terca, quiso ser protagonista en Huamantla. El apagó las luces, pero no logró enfriar el ánimo de un público que, fiel a su tradición, esperó con paciencia para ver cómo se resolvía la tarde. Y al final, fueron dos nombres los que se llevaron el recuerdo y el triunfo: Uriel Moreno El Zapata y Román Collado.
El encierro de Zacatepec, variado y exigente, puso a prueba la voluntad y el oficio de los tres espadas. El Zapata, torero de Tlaxcala, mostró desde su primero esa entrega característica que lo ha convertido en referente de la tierra. Pero fue en su segundo, Don Gra, donde se rompió en emociones: largas cambiadas de rodillas, vistoso quite por Navarras, un tercio de banderillas que encendió la plaza y una faena muleteril llena de recursos y oficio. La estocada entera fue el sello de un torero que sigue demostrando que la madurez puede ser también sinónimo de frescura. La oreja paseada supo a triunfo, y el toro, ovacionado en el arrastre, refrendó la importancia del momento.
Por su parte, Román Collado fue la revelación de la tarde. Al primero de su lote, Don Rigo, lo entendió con claridad y entrega, y pese a la poca fuerza del toro, logró cuajar una labor de temple y verdad que coronó con una estocada en lo alto. La oreja fue premio merecido para un torero que en cada comparecencia en México parece ir conquistando el corazón de la afición. Con su segundo, un toro más complicado, mostró la misma disposición, aunque esta vez la espada le jugó en contra.
Juan Pablo Sánchez dejó pasajes de calidad, sobre todo en su primero, Don Yayo. Muletazos largos, templados, de trazo fino, que sin embargo no pudieron redondearse con la espada. Su segundo, áspero y violento, apenas dio opciones. El reconocimiento del público llegó en forma de palmas, pero sin redondear en premios.

