Ahora nos toca reportarnos desde la ciudad de León, Guanajuato, en donde acudimos a disfrutar de la última serie de la temporada normal, disputada por los Bravos de León y los Diablos Rojos de México. En el primer juego los Bravos le dieron la vuelta en la novena entrada, dejando en el terreno a los Diablos.
Un gran ambiente durante todo el encuentro, con una participación constante y sin disminuir el ánimo de la afición, apoyando con todo a su equipo. A pesar de que se encuentra en peligro de no obtener el pase a la siguiente ronda, es notable el ambiente familiar que se vive en estos encuentros en el parque Domingo Santana que me hace recordar el ambiente que tradicionalmente se vivía hace algunos años, en las arenas de lucha libre, aquí mismo en León, y que volví a presenciar durante la función de despedida del hijo del Santo.
Ambiente muy diferente al que se vive en los escenarios de nuestra entidad zacatecana, una de las características que intervienen para diferenciar ambas situaciones, pues es la conexión que se da entre los protagonistas y afición y la presencia de algún ídolo que ayude a esa identificación entre ambas partes. Ojalá algún día se logre en nuestro estado.
