SOMBRERETE. “¡Justicia, exigimos justicia para Chonito! […] Seremos la voz que le arrebataron al niño”, gritaron los habitantes de Charco Blanco durante el funeral de J. Ascensión Fabela Santana, quien fue hallado sin vida tras estar desaparecido. Por él, la comunidad se declaró en luto.
Este domingo, Charco Blanco y localidades vecinas acompañaron a la familia del menor de 16 años para darle el último adiós con música de tambora y una caravana de jóvenes motociclistas. Fue así que un mar de gente a pie y a bordo de vehículos siguió al adolescente hasta su última morada.
SU DESAPARICIÓN
Chonito fue reportado como desaparecido el 20 de agosto por la noche y al día siguiente se emitió su ficha de búsqueda. Durante 40 horas, padres, amigos y familiares intentaron dar con el paradero del joven.
Fue hasta el viernes por la mañana cuando agricultores que se dirigían a laborar en tierras de la comunidad Proaño, a unos cuatro kilómetros de Charco Blanco, notaron un montón de hierba junto a una pileta. Al retirarla, encontraron el cuerpo del adolescente.
Al menor lo golpearon en la cabeza con piedras del sitio donde lo asesinaron, por lo que pobladores exigieron justicia. Los habitantes lamentaron la muerte de Chonito, a quien consideraban un joven alegre, amigable y amable, que además se desempeñaba como monaguillo.
ENTRE FLORES Y MÚSICA
Durante el sábado y parte del domingo, el cuerpo de Chonito fue velado en su casa, decorada con flores coloridas. En su hogar permaneció su féretro blanco, ataviado con ramos, una fotografía de él y un retrato a lápiz de su rostro con alas.
Asimismo, una banda tocó piezas como: “Te vas Ángel Mío, ya vas a partir”; “La barca en que me iré, lleva una cruz de olvido”.
Tanto adultos como niños entraron para despedir al joven y las lágrimas corrieron en caras marcadas por la tristeza. En el lugar hubo expresiones de dolor, abrazos interminables y padres inconsolables.
En tanto, mediante las redes sociales los vecinos solicitaron la solidaridad de la población para acudir al funeral de Chonito vestidos con ropa blanca.
Al momento de partir hacia el templo, los dolientes hicieron una caravana: a la cabeza iba la banda musical, en seguida la carroza fúnebre y detrás el cortejo, seguido de una camioneta cargada de flores y decenas de jóvenes motociclistas acompañando a su amigo.
Llevaban pancartas en las que exigían justicia, ramilletes y un gran rosario con globos blancos que también tenía una cruz gigante representando la misma que Chonito llevaba colgada en el cuello.
PERSISTE EXIGENCIA
Durante la misa de despedida realizada en el templo de Nuestra Señora de Guadalupe en Charco Blanco, el sacerdote reconoció el servicio que hizo en vida Chonito a la iglesia.
Ante el coraje expresado por los pobladores, el religioso pidió no ser presa del enojo y del pecado. Llamó a esforzarse por desaparecer los malos pensamientos y llevar, por el contrario, la paz y la presencia de dios a casa.
No obstante, las expresiones de justicia y el enojo persistieron entre la comunidad, que gritó hasta el momento de la sepultura del adolescente: “¡Justicia, justicia, justicia!
“Queremos ver acciones inmediatas y la captura de los responsables. De lo contrario, el pueblo tendrá que alzar la voz y nadie podrá detener la exigencia de justicia.
“A un hijo de campesino le fue arrebatada la vida de manera cobarde, de la manera más cruel, en el corazón de la zona frijolera. Charco Blanco está de luto”, aseguraron los habitantes, quienes expresaron su coraje contra quienes le arrebataron la vida al menor.
LA ÚLTIMA MORADA
Como lo propuso la comunidad, se formó una valla de motociclistas, quienes hicieron rugir sus motores al pasar la carroza fúnebre. Asimismo, miles de personas a pie y en vehículos formaron una gran caravana para acompañar al joven a su última morada.
En el estrecho lugar solo se permitió entrar a los familiares cercanos, quienes vieron el féretro blanco de Chonito ser colocado en el sitio de descanso antes de ser sepultado. Afuera, la multitud era incontable.
“Es algo jamás visto en Charco Blanco, nunca ocurrió algo igual”, expresó una persona que transmitió en sus redes sociales la despedida del menor.
Otro habitante de la localidad agradeció a Charco Blanco y a las comunidades vecinas el apoyo que desde el primer momento le dieron a la familia del adolescente.
Dio las gracias a quienes, junto con las autoridades de la localidad, conformaron grupos de búsqueda, prestaron vehículos y salieron tanto a caballo como a pie para dar con su paradero. Asimismo, pidieron fortaleza para la familia.
En tanto, una mujer de edad avanzada enfatizó: “No queremos ni uno más [asesinado]. Todas las madres que hemos perdido a un hijo sabemos lo que la mamá está sintiendo. Tenemos muchos jóvenes y ya no pueden andar ellos con confianza”.
Otra persona añadió que, si la justicia de las autoridades no llega, “la divina llegará, tarde que temprano va a llegar, esperemos en dios”.
Mientras el féretro de Chonito era bajado hacia la tumba, alguien entre la muchedumbre exclamó: “¡Griten todos, griten! ¡Justicia, justicia, no queremos ni uno más y que dios dé consuelo a esos padres!”.

