Con las primeras lluvias del año, los automovilistas de la zona metropolitana han sido testigos de la aparición de baches en su hábitat natural. Como si fueran criaturas hibernando bajo el asfalto, estos hoyos urbanos emergen con cada precipitación, transformando las calles en un verdadero campo minado automotriz.
Los ejemplares varían en dimensiones: los hay de todos los tamaños y profundidad, creando una diversidad bachistical impresionante.
Mientras que los talleres mecánicos observan este fenómeno con optimismo comercial, los conductores perfeccionan el esquive urbano zacatecano para no maltratar sus máquinas automotrices.
BUSCANDO EL PEOR
En la capital, la calle Arturo Romo Gutiérrez ofrece un espectáculo a desafiar. Los conductores pueden apreciar todo un campo de agujeros de diversos calibres. Por la arteria donde se instala el tianguis, en la colonia Alma Obrera, la situación es lunar.
Un caso emblemático ocurre en el Tanquecito, en la calle Las Colinas, donde la Junta Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado de Zacatecas (JIAPAZ) abrió un hoyo que posteriormente reparó con tierra común.
La primera lluvia decidió que esta solución era optimista y se llevó todo el relleno, dejando únicamente el pozo original, ahora mejorado y con drenaje natural. Esta misma técnica de reparación temporal se ha replicado en toda la zona conurbada.
Mientras que en la calle Purísima, en Lomas de Cristo, se presumen especímenes dignos de estudio geológico, en las colonias Lázaro Cárdenas, Felipe Ángeles y Villas del Padre compiten por ver quién alberga en sus arterias los ejemplares más representativos.
AFINANDO EL VIBOREAR
En Guadalupe, colonias como Las Quintas, La Condesa, Bonito Pueblo, el Centro, Bellavista y Ojo de Agua, han visto florecer estos cráteres.
Específicamente en Brisas del Campo, la avenida Segunda de Barones parece haber sufrido una excavación improvisada con tanto hoyo.
Los policías estatales expresaron su molestia acerca de la vialidad San Simón: “No nos tapan los huecos, no nos arreglan los topes, y entre los topes puros hoyos. Al cabo, desde el helicóptero, que compraron, no se ven bien los baches”, expresó uno de ellos con evidente sarcasmo.
En tanto, en la avenida Solidaridad, en la intersección con la colonia El Dorado y avenida San Simón, existe un boquete tan profundo que, según los vecinos “si sigue, ahí llegará a China”.
En tanto, los vecinos de la avenida Villas de Guadalupe, en el fraccionamiento del mismo nombre, consideran seriamente hacerle fiesta de meses a un bache que no para de crecer.
Mientras el ayuntamiento celebra alegremente la renovación de la carretera a Viboritas, en las calles de este Pueblo Mágico es puro viborear para no caer en los baches que con cada lluvia se multiplican.
Los testimonios de los conductores se repiten por doquier. Cuando uno cae en estos cráteres urbanos, lo único que alcanza a exclamar es: “¡Puta calle!” Una expresión con la que podrían llenarse las paredes de las presidencias municipales como registro histórico de tantos caídos en los huecos.
