FRESNILLO. Este jueves por la tarde comenzó la dispersión del insecticida con el que se intentará frenar la plaga de chapulines que ha asolado miles de hectáreas en las comunidades.
Mientras este primer lote se distribuye, el desastre ya es evidente en los cultivos de frijol, maíz y calabaza
En los rostros de los campesinos, cansados de esperar el apoyo del gobierno y preocupados por una crisis alimentaria en el horizonte, se refleja la desolación.
Los chapulines “se comen el tallo y dejan solo las raíces. La devastación ha sido severa; en cuestión de horas acaban con las plantas que todavía estaban floreciendo. Hemos aplicado pesticidas, pero no les hacen nada.
“Supuestamente traen uno nuevo [autoridades gubernamentales], más efectivo, pero no ha llegado. Están acabando con frijol, maíz, calabaza, hasta con la hierba y los nopales”.
Así lo relató Martín Rodríguez, agricultor de la comunidad Cárdenas de los Martínez, durante una entrevista realizada la mañana de este jueves, cuando como él, muchos otros se alistaron desde las 8 horas para recibir la ayuda prometida por el diputado local Martín Álvarez Casio, durante una reunión celebrada el miércoles.
“Nos dijeron que desde las 8 de la mañana de este jueves iban a entregar el producto a cada comunidad, y nada. Aquí seguimos esperando. Ya tenemos las aspersoras, los toneles llenos, los tractores listos, pero sin el veneno no podemos hacer nada”, lamentó.
HORAS MÁS TARDE
Martín Álvarez anunció que la distribución de insecticida arrancó en comunidades de Fresnillo y otros municipios, sin precisar cuáles ni la cantidad disponible.
En su lugar, destacó que autoridades estatales y federales ya están atendiendo la situación. Por una parte, se integró un comité sanitario junto con personal de la Secampo y la Senasica; también, técnicos con experiencia definirán la estrategia de aplicación del producto entregado; finalmente, agregó, se evalúa la posibilidad de gestionar un seguro catastrófico con apoyo del senador Saúl Monreal Ávila.
“Me da gusto reconocer la pronta actuación del gobierno estatal y federal. El día de ayer [miércoles] fue para organizarnos, definir responsables y explicar la forma correcta de aplicar el insecticida. Hoy [jueves] por la tarde se comenzará la entrega y dispersión del producto en las zonas afectadas”, puntualizó.
UNA PLAGA FUERA DE CONTROL
De acuerdo con testimonios recabados por NTR Medios de Comunicación en un recorrido por las zonas afectadas, los chapulines han devastado parcelas completas, sin que los pesticidas tradicionales logren contenerlos.
En localidades como Labor de Santa Bárbara, Sombreretillo, Espíritu Santo, San Pablo, Santa Rosa, Ábrego y Refugio de Ábrego, entre otras, los campesinos enfrentan una crisis sin precedentes, agravada por la falta de respuesta oportuna de las autoridades de los tres órdenes de gobierno para contener la emergencia.
En ese sentido, los afectados estimaron que alrededor de 8 mil hectáreas de cultivos están en riesgo de perderse únicamente en las comunidades ubicadas rumbo a Valparaíso, mientras el avance de los insectos continúa sin freno.
Martín Rodríguez detalló que los cultivos de frijol ya tenían entre 10 y 15 centímetros de altura, pero los insectos arrasaron con todo: hojas, flores y tallo.
Por este motivo, expuso, los agricultores tuvieron que hacer volteo de tierras para exterminar, de manera parcial, parte de la plaga.
Aunado a ello, consideró que las comunidades con mayor afectación son aquellas por donde circula el río Aguanaval, el cual atraviesa varias partes de la República, incluyendo El Mineral y las comunidades antes mencionadas.
De esta manera, consideró, llegaron las plagas de chapulines a las localidades afectadas.
PÉRDIDAS TOTALES
Los productores coincidieron en que hay comunidades, como Espíritu Santo, donde la pérdida ya es total. En otras zonas, como Trujillo o La Soledad, el avance apenas comienza, pero la humedad del clima ha favorecido la reproducción acelerada de los chapulines.
“Empezaron chiquitos, de media pulgada, pero ahora ya miden hasta tres. Parecen ranas. Y mientras las autoridades se deciden a ayudarnos, estamos perdiendo todo el trabajo del año”, lamentó Martín Rodríguez.
Según los testimonios, los chapulines se concentran en arroyos y zonas húmedas durante la noche y madrugada, para lugar avanzar sobre cultivos al amanecer.
“Van limpiando todo a su paso. Donde encuentran plantas tiernas, ahí se quedan. Y si no los detenemos ahora, van a subir a las partes más altas”, explicó.
GOBIERNO AUSENTE
Benigno Ornelas, comisariado ejidal de Labor de Santa Bárbara, criticó la lentitud del gobierno estatal y federal, al señalar que la plaga fue detectada desde junio en otras regiones como La Cantera.
“Lo que más nos molesta es que vienen, nos prometen, pero no cumplen. No queremos que nos hagan el trabajo, solo que nos digan qué producto usar y nos lo den. No queremos dañar el medio ambiente, pero sí detener esta plaga”, declaró.
Afirmó que el problema ha llegado a tal grado que los chapulines ya devoran nopales y plantas silvestres, algo que no se había visto antes.
“Hasta la maleza se están comiendo. Si no se detiene ya, esto se va a extender a muchas más comunidades”, advirtió.
LLAMADO DIRECTO AL GOBERNADOR
Los productores pidieron la intervención urgente del gobernador David Monreal Ávila para garantizar la entrega inmediata de insumos fitosanitarios y evitar la pérdida total de la cosecha.
“Ya se lo dijeron al diputado [Álvarez Casio]: el gobernador sabía desde antes del problema, pero no hemos visto que actúe. Esperamos que los medios hagan eco de nuestra situación, porque si no, muchos vamos a quedar sin nada para sostenernos este año”, expresó Rodríguez.
DEPENDENCIA DEL CAMPO
José Cárdenas, campesino de Providencia de Cabrales, relató que en su zona el problema es grave, especialmente en los predios cercanos al río, donde la humedad favorece la supervivencia de los insectos.
“Muchas familias dependen exclusivamente del frijol de primavera-verano. Si no hay cosecha, no hay sustento. Mi hermano perdió parte de su siembra. Aquí no se veía algo así desde los 70”, recordó.
El productor pidió que, además de entregar el veneno a tiempo, se les capacite para el manejo adecuado de los insumos a fin de poder realizar las fumigaciones por su cuenta.
“Aquí la gente no es floja. Pero sin el producto, ¿qué hacemos? Ya lo buscamos por nuestra cuenta, pero está muy caro o no hay disponible. Si no actuamos ya, la próxima semana va a estar peor”, advirtió.
CRISIS ALIMENTARIA
De acuerdo con los campesinos, la mayor preocupación es que la plaga provoque una crisis alimentaria a nivel local, ya que el frijol y el maíz que se producen en la zona no solo abastecen a las familias productoras, si no que también a mercados regionales.
“En Fresnillo, el ciclo agrícola primavera-verano es crucial, y los cultivos actuales estaban en su fase más productiva cuando los chapulines comenzaron a multiplicarse de forma masiva”, expusieron.
Agrónomos consultados explicaron que la combinación de lluvias frecuentes y temperaturas cálidas crea un ambiente ideal para la reproducción acelerada de los insectos, lo que dificulta su control con métodos convencionales.
LA URGENCIA DE ACTUAR YA
Mientras la ayuda oficial llega, los agricultores se organizan por su cuenta para tratar de contener la plaga. Algunos han improvisado brigadas comunitarias para fumigar de forma manual y con tractores, aunque sin los productos adecuados los resultados son limitados.
“No es la primera vez que tenemos plagas, pero nunca había pasado algo tan rápido y destructivo. Un día tienes la parcela verde y al siguiente está pelona. Si no actuamos juntos, la plaga no se va a detener”, advirtió Benigno Ornelas.
EL TIEMPO SE AGOTA
La desesperación crece entre los campesinos porque saben que el tiempo juega en su contra. Si los chapulines no son controlados en los próximos días, las pérdidas serán irreversibles.
Algunos productores ya consideran la temporada perdida, pero piden actuar de inmediato para evitar que la plaga se traslade a los cultivos de temporal tardío y a otras regiones del municipio o del estado.
“Ahorita estamos hablando de Fresnillo, pero si no hacen nada, la próxima semana van a estar en Valparaíso, en Sain Alto, en Calera… y entonces sí, ya no va a haber cómo detenerlos”, concluyó José Cárdenas.
Fotos: Omar Lira

















