SOMBRERETE. Tras la caída de la cuchilla del transformador que abastece a la comunidad Corrales y a otras localidades, desde hace una semana más de 2 mil habitantes no tienen electricidad, mientras que otros también carecen de agua potable.
Los afectados explicaron que la falta de luz, que se extiende a las localidades Ciénega, Ojo de Agua y La Batea, se debe a que los relámpagos de las tormentas recientes dañaron el transformador. Esto, denunciaron, los dejó sin servicios de telefonía ni agua para atender necesidades básicas en casa.
Expusieron que ya reportaron el problema ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pero el personal no ha acudido. Por ello, reiteraron el llamado para ser atendidos, al señalar que los apagones son constantes, pero la dependencia tarda en acudir.
LOS DAÑOS
En el caso de la comunidad Corrales, los habitantes precisaron que tienen tres semanas sin agua potable por la falta de energía, lo que “es inaceptable e inhumano”.
En tanto, pobladores de Niño Astillero reportaron hasta este domingo que tampoco tienen luz y, advirtieron, hay personas que requieren de medicamentos que deben refrigerarse, como la insulina.
Esta situación, denunciaron, provoca que los fármacos se estropeen y haya mayores gastos. Otros tantos, añadieron, han perdido aparatos electrodomésticos que nadie les repone.
SIN LUZ PARA VIVIR
La falta de electricidad afecta las actividades diarias. “Con el tiempo ajustado llegamos para arreglar pendientes al terruño, pero se regresa uno igual porque no hay servicio de luz”, comentó uno de los afectados.
Asimismo, lamentó que si bien la CFE presume de ser una “empresa de clase mundial, sigue siendo anquilosada en su sistema de atención y tiene una administración esclerótica”.
En este sentido, agregaron otros pobladores, los apagones son constantes en diversas comunidades de Sombrerete, pues el cableado es viejo y la CFE no acude a renovarlos “solo parchan lo que se atrofia”.
Finalmente, los habitantes pidieron a la dependencia que dejara la burocracia y atendiera el reporte a la brevedad, al advertir que los mayores afectados son las personas enfermas.
