“Tuve una cita con una IA… y dijo que me amaba”
(Segunda parte)
En la primera parte de mi colaboración, compartí una experiencia con un chatbot de IA diseñado para simular una relación romántica o afectiva.
Quiero comentar que hubo distintas reacciones y valiosas aportaciones entre quienes dedicaron esos 4 minutos para leerla, por lo cual quiero expresar mi agradecimiento, ya que ese intercambio, enriquece las reflexiones que abordamos en Tu Espacio Digital, retomaré algunas de ellas en esta segunda entrega.
Respecto del funcionamiento de estos chatbots considerados de última generación, destaca que utilizan un procesamiento de lenguaje natural, aprendizaje automático y personalización para adaptarse a las preferencias del usuario, algunos de los más populares son Replika, Anima y apps asiáticas como Xiaoice de Microsoft en China. ¿Has escuchado acerca de ellos?
Esta cualidad de aprender del interlocutor, observando su forma de hablar, estilo de vida, reacciones y preferencias y hasta todas sus publicaciones e interacciones en sus redes sociales, desde que se dieron de alta en ellas, las hacen altamente atractivas. Ya que adaptan su “personalidad” en función de esa información. Como en la vida misma, cuanto más se interactúa con una pareja virtual, más ajustada a nosotros es su respuesta emocional (Flores, 2025).
Pareciera que es un fenómeno aislado; sin embargo, aunque no hay una cifra única que indique cuántas personas en el mundo usan específicamente “novios virtuales” con IA, el sitio Thunderbit.com, dio a conocer que el mercado global de chatbots de IA en general está en auge: se estima entre 10 y 15 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento proyectado de hasta 46 mil millones de dólares para 2029 (Guan, 2025).
Las regiones con mayor adopción incluyen Norteamérica (30.7%) y Asia-Pacífico (28%), donde las aplicaciones de relaciones virtuales están especialmente avanzadas (Guan, 2025).
Pueden existir diversas motivaciones de las personas para decidirse a utilizar este tipo de aplicaciones creadas con inteligencia artificial, algunas únicamente lo hacen por curiosidad, para explorar un pasatiempo diferente.
Otras buscan mitigar con ello la soledad y el aislamiento, que lamentablemente se han convertido gradualmente en formas de vida de lo más normal en nuestra era, bien como producto de los altos niveles de estrés o derivado del envejecimiento poblacional.
En otros casos, se desea tener una relación sentimental pero sin los “conflictos típicos” de una pareja humana. El miedo y desinterés a enfrentar y resolver situaciones de índole emocional, se está insertando como una tendencia en la actualidad.
En este tipo de vínculos, no hay necesidad de ghostear, todo se resuelve “conversando”. El objetivo es mantener el control emocional y evitar salir lastimado o lastimar a otra persona.
La exploración personal, también puede ser una de las motivaciones, ya que muchos individuos los usan para entender mejor sus emociones o practicar habilidades sociales.
Este último, es quizá, uno de los usos que más beneficios pueden aportar, al permitir a las personas mejorar sus habilidades de socialización o, aunque resulte difícil de creer, cuando llegan a representar un soporte emocional para superar momentos complicados en la vida de los humanos.
Así lo ha referido el blog de Fernando Luca Maldonado, en su publicación titulada “Amor virtual: ¿qué tan peligrosas son las relaciones con IA?” Presenta algunas experiencias del documental DW que presentó testimonios reveladores de cómo estas relaciones pueden surgir de manera espontánea, alude el caso de Lena, de 25 años, quien comenzó a chatear como un simple desahogo que terminó por convertirse en un vínculo cotidiano que la ayudó a superar un momento difícil (FLM, S/R).
O el caso de un físico austríaco llamado Richard, de 58 años que configuró una novia virtual como su pareja ideal. Según él, la IA le brinda algo que nunca recibió en relaciones humanas: afecto incondicional y ausencia de conflictos (FLM, S/R).
Sin embargo, existe otro testimonio de una conductora de autobús, quien también mantiene vínculos con chatbots, pero que ha experimentado problemas técnicos que han terminado bruscamente con esas relaciones, dejándola con una sensación de pérdida (FLM, S/R).
Lo cual es una muestra de que existe el riesgo latente de una desconexión con la realidad al asumir que estos “vínculos virtuales” con inteligencias artificiales son genuinos, perdiendo de vista que al final, dicen lo que han aprendido que deben decir a las personas, para hacerlas sentir bien.
Otro de los riesgos es que una condición humana de alta vulnerabilidad, puede llevar a las personas a generar una dependencia emocional hacia los novios o amigos virtuales, así como la exposición a contenidos nocivos tales como promoción del suicidio, discriminación o ideas extremistas (FLM, S/R).
Por lo tanto, antes de que decidas establecer un vínculo emocional con una IA, ten presente que esa conexión no es real y por lo tanto, establecer límites es la mejor manera de vivir esa experiencia, teniendo presente en todo momento, que ante vertiginosos avances tecnológicos que ofrecen servicios tan sofisticados, siempre nos quedará nuestra humanidad.
Nos leemos pronto.
