Leer en la era del scroll: cómo la tecnología reescribió al lector
(Parte 1)
“Que otros se jacten de los libros que han escrito; yo me jacto de los que he leído”, diría el gran Jorge Luis Borges, escritor argentino nacido el 24 de agosto de 1899, fecha que, 113 años después, daría origen a la celebración del Día del Lector, primero en su país natal como un homenaje a su amor por la lectura y posteriormente adoptada en varios países hispano parlantes, entre ellos por supuesto, México.
Y es que Borges mostró desde su infancia una gran pasión por la lectura, de ésas que son punto de partida, pero también de llegada a historias tejidas entre laberintos de palabras gestados desde la reflexión de miles de ideas de autores, culturas, expresiones, ideologías y todo aquello que nos regalan los libros, de él aprendimos que leer es una forma de vivir muchas vidas.
Así como a él a través de su obra, a lo largo de mi vida he conocido personas fascinantes, brillantes, inspiradoras, a quienes admiro profundamente y debo decir que en cada una de ellas encuentro un factor común: son “devoradores” de libros, pero no como un acto banal de mera acumulación de conocimiento motivado por las tentaciones del ego intelectual, no, son seres que han convertido ese conocimiento en sabiduría, en una forma de vida, en evolución, en curación y generosidad, más allá de las citas, que conocen de memoria.
Muchas de ellas han dejado un importante legado como regalo de ese amor por los textos, sin duda una bella forma de retribuir todo y tanto.
Esto me conduce a reflexionar acerca de cómo han evolucionado los lectores en pleno siglo 21, en medio de una cultura digital marcada por el scroll perpetuo, sí, me refiero a ese deslizar el dedo por la pantalla o mover la rueda del ratón para navegar por contenido digital en la web, será que ¿realmente leen o solamente visualizan contenidos, ante la multiplicidad de ellos disponibles en la red y a su vez, frente a la exigencia de la rapidez por el temor de perderse algo mejor?
El acto de leer ha mutado profundamente.
La revolución digital ha transformado no únicamente los formatos, sino también la manera en que los lectores se relacionan con los textos, existe una metamorfosis desde la biblioteca infinita de Borges, hasta los algoritmos que hoy nos recomiendan qué leer (o escuchar).
La llegada del libro electrónico, los audiolibros y las plataformas de lectura han modificado radicalmente la experiencia lectora.
En 2025, los lectores pueden llevar miles de libros en el bolsillo, ajustar el tamaño de la letra, cambiar el fondo de pantalla, escuchar una novela mientras caminan y además compartir sus textos favoritos con amistades o personas especiales.
¿Preferimos los libros digitales frente al formato tradicional impreso?
Hay cifras que cuentan historias, por ejemplo la estimación de Satista emitida en junio de 2023 que proyectó para 2025 la existencia de más de 1 mil 70 millones de lectores de eBooks pudiendo superar los 1 mil 100 millones en 2026 (Statista Market Insights).
En China, 55 por ciento de los lectores prefieren libros digitales; en España, el 52 opta por papel (Statista).
Interesantes también, son los datos arrojados por el Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2024 del Inegi en México, en los que se puso de manifiesto que la lectura de páginas de Internet, foros o blogs alcanzó 39.4 por ciento, casi igualando a los libros impresos (41.8).
Un estudio publicado por World Population Review arrojó que Estados Unidos lidera con 17 libros leídos por persona al año mientras que México promedia 5.83 libros.
Aunque puede señalarse una cantidad significativa de ventajas que presentan los libros digitales frente a los de formato impreso, la otra cara de la moneda es que también imponen nuevos desafíos: la distracción constante, la lectura fragmentada y la sobrecarga de información, ¿realmente es comprendido lo que se lee?
Es verdad que el formato digital crece, pero también lo es que solo 9 por ciento usa exclusivamente medios electrónicos
Por lo tanto, podemos suponer que la lectura del futuro será cada vez más híbrida. Los lectores alternan entre papel, pantalla y audio, mientras que las nuevas generaciones consumen libros en TikTok, descubren autores en Wattpad y leen novelas interactivas donde pueden decidir el rumbo de la historia.
Si me acompañas en la segunda parte de esta colaboración, te contaré otros datos interesantes al respecto.
Nos leemos pronto.
Y al decir esto, no puedo evitar recordar a un amigo muy querido, que seguramente muchos de ustedes, quienes hoy siguen estas líneas, tuvieron la oportunidad de conocer, me refiero al maestro Eduardo Campech.
