“Si a la UAZ le va bien, a Zacatecas le va bien”
Soy de los que le tiene una lealtad y un reconocimiento muy alto a la educación pública, pero particularmente a las universidades.
Prácticamente toda mi formación académica ha sido en las aulas de instituciones que son auspiciadas por el Estado mexicano; la libertad de cátedra ha estado presente en las lecciones recibidas y fue elemento central para la formación de pensamientos críticos, progresistas y de tinte social.
Quienes me conocen, saben que por las circunstancias de mi tiempo tuve que emigrar de Zacatecas para realizar mis estudios de licenciatura; fui a una universidad pública que me abrió los ojos en muchísimas cosas, y si ahora soy un servidor público que se pueda considerar benéfico para la sociedad, gran parte es resultado de la incidencia de la UNAM en mí, en distintos momentos, desde la licenciatura hasta los posgrados.
Con esto quiero decir que me he formado y forjado bajo la tutela del Estado, gozando de las bondades de la universidad pública.
Así que, desde esa perspectiva, veo a la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), a nuestra máxima casa de estudios. Y por eso también creo que las aulas de las escuelas públicas están llenas de oportunidades, pero sobre todo, de seres humanos que indudablemente van a tener una incidencia familiar y comunitaria.
El sábado fui testigo del cambio de estafeta en rectoría de la UAZ. Después de tiempos complejos, esta nueva etapa se percibe como el cierre de un periodo convulso y como el inicio de uno que puede ser muy prolífico, esperanzador, si es que todas las expresiones universitarias logran deponer en algún momento determinado todos sus intereses particulares y complejos, y se impone la visión de la necesidad y la viabilidad de la universidad por encima de todo.
La convocatoria del sábado no fue menor. Pude ser testigo de la presencia de diferentes expresiones que dirigieron a la UAZ en distintas épocas, así como de todos aquellos actores políticos, económicos, universitarios y sociales que en la actualidad pueden incidir positivamente; la universidad necesita buscar y vincularse con elementos que sean aliados en sus objetivos. Al final del día, no sobra decir que todos los universitarios tenemos un mismo fin: el avance de la UAZ.
Este estado necesita a su universidad. El mensaje del nuevo rector dejó un grato sabor de boca en varios de los que asistimos, pues escuchamos cosas que nos parecen clave, como el que se hablara de la conciencia que se construye en los espacios universitarios, que implica saber bien los tiempos que vivimos y el hecho de que no hay un solo día que perder, porque se necesita seguir empujando desde la academia todo aquello que abone positivamente a la transformación, incluso si eso implica sacudidas, rompimientos y desencuentros, pero no detenerse ni estancarse. Zacatecas necesita a la UAZ activa, pujante, dinámica.
Conciencia para sumar y no dividir. Será base del desarrollo integral universitario y todo aquello que, en el mensaje, buscaba dar cuenta de una perspectiva de la universidad y sus quehaceres en los próximos cuatro años, como su ampliación local y su internacionalización, hacerla más competitiva, concretar la visión de corresponsabilidad.
“Si a la UAZ le va bien, a Zacatecas le va bien”, me parece que fue la frase. Y coincido absolutamente. Ahora se empieza el plan que se trazó la nueva administración universitaria y creo que a muchos nos quedó la sensación de que hay un buen ánimo en trabajar y una buena lectura de los retos inmediatos de la UAZ, así como de sus problemas estructurales.
La UAZ, como entidad pública y sobre todo como entidad académica, es agente de cambio. Pero también los universitarios debemos entender que, en lo individual, podemos ser agentes de cambio para la universidad, poniendo ese granito de arena desde la trinchera en donde nos encontremos.
La universidad es de todos y si atendemos el mensaje de puertas abiertas, eso implica no solamente el recibir algo de la máxima casa de estudios, sino también abonarle.
Confiemos en que, en cuatro años, dios mediante, podamos ver hacia atrás y saber que apoyamos a la universidad en el momento en que su sociedad zacatecana más la necesitaba.
Ese universo de alumnos, maestros y administrativos también en un termómetro de Zacatecas, y en ese sentido, debemos estar muy pendientes de su dinámica, sus procesos, sus causas. Una universidad fuerte es un estado fuerte.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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