ZACATECAS. La Copa por el Bienestar Zacatecas 2025 sigue siendo un compendio de contradicciones. Mientras proclama ser “el torneo de futbol amateur más grande del país, permite explícitamente la participación de ex jugadores profesionales desde la Liga TDP hasta la MX, convirtiendo un supuesto torneo amateur en una competencia semiprofesional encubierta.
La inconsistencia más flagrante radica en los criterios de elegibilidad: se autodefine como amateur, pero acepta futbolistas con experiencia profesional, siempre que “no tengan contrato vigente”.
Esta definición elástica permite que municipios contraten mercenarios futbolísticos temporalmente para competir contra equipos genuinamente locales, destruyendo cualquier pretensión de equidad deportiva.
La obligatoriedad de incluir jugadores nacidos en 2007 o posteriores parece una medida inclusiva, pero funciona como maquillaje para ocultar el carácter mercenario del torneo.
Dos menores obligatorios en cancha no compensan la presencia de los nueve jugadores restantes que en algunos casos son foráneos y/o profesionales (hay evidencias de ello).
Los costos revelan otra contradicción: mientras se pregona el “bienestar” social, los municipios deben financiar una parte del arbitraje (1 mil 950 pesos por partido), así como traslados y servicios médicos en la fase regional.
Para la fase estatal el ayuntamiento deberá cubrir el gasto total del arbitraje (3 mil 900 pesos por partido). ¿Dónde está “el bienestar” para los Municipios que no tenían este gasto contemplado en sus presupuestos y que deben costear este espectáculo?
UN CONCURSO DE MERCENARIOS
La premiación de un viaje a Madrid para el equipo campeón confirma que éste no es un torneo de desarrollo deportivo local, sino un concurso de mercenarios disfrazado de competencia estatal.
El verdadero mensaje es claro: el Municipio que mejor contrate jugadores foráneos y/o profesionales ganará unas vacaciones europeas, algo así como una tanda o inversión a mediano plazo.
Esta copa no busca “fortalecer la identidad regional”, sino crear un circo deportivo que beneficie principalmente a organizadores y jugadores mercenarios. Mientras, los recursos públicos municipales cooperan en otra simulación más del futbol zacatecano.
