Blowin’ In The Wind (2)
“Democracia es una palabra que implica largos discursos”
Giovanni Sartori.
Cuando el politólogo italiano Giovanni Sartori, en una de sus tantas visitas a nuestro país, comentó sobre la necesidad de realizar cambios en nuestro sistema político, señaló la necesidad de transitar hacia un sistema semi presidencial o semi parlamentario.
Esta misma opinión la compartió en una de sus obras: Ingeniería Constitucional Comparada, donde dedica un capítulo completo a nuestro país. Sartori estaba convencido de que no solo se trata de reformas electorales, sino que es muy importante transitar hacia sistemas democráticos que permitan la auténtica competencia electoral y la representación efectiva en el órgano más importante del debate político: el Parlamento.
Ya en la década de los 90, del siglo pasado, aprovechando la organización de la sociedad civil, agrupada posteriormente en el llamado Grupo San Ángel, insistíamos en los debates en la necesidad de una Reforma de Estado profunda, para dejar atrás años y años de partidos hegemónicos y formas autoritarias de hacer política.
Escucho con atención a muchos analistas (sic) que cuestionan a la presidenta por su propuesta de reforma electoral. En mi particular punto de vista sí es necesario revisar lo referente a partidos, financiamiento, tiempos en radio y televisión, organismos electorales, medios de impugnación, entre otros temas de naturaleza político-electoral.
Ya un pequeño número de beneficiarios del sistema político han alzado la voz exigiendo diálogo abierto y público; si no lo creen vean la publicación de Lorenzo Córdova en X, firmada por otros becarios del INE y Tribunal Electoral que, en su momento, jamás alzaron la voz ni participaron en las luchas de los 90 contra el sistema corrupto y caciquil del PRIAN.
¿Tendrán ganas de integrar una vez más órganos electorales? Dice textualmente Lorenzo Córdova en su publicación: “Una reforma electoral, como ha sido el caso de las últimas décadas debe ser fruto de una amplia deliberación y acuerdos”.
¿En serio Lorenzo? ¿La reforma electoral pitera de 2014 con el acuerdo de Peña y los líderes de PAN, PRI y PRD, fue de amplia deliberación y acuerdos? Me imagino que solo lo señala porque de esa reforma chafa fue electo presidente del INE.
Los intelectuales orgánicos siguen pensando como los conservadores del siglo 19. “Si yo participo es democrática la discusión, si no me invitan, son autoritarios y unos jijos”. Pero lejos de entrarle a discutir con estos célebres y maravillosos actores políticos sobre reforma electoral, primero deberíamos de ponernos de acuerdo en algo más amplio.
Sí, insisto, la Reforma de Estado. Muchos países de América Latina ya están avanzados en ello: elección a doble vuelta, elecciones primarias, etc. Y aquí, ¿cuándo? La mejor forma de acabar con caciques y facciones en los partidos es abriendo la selección de candidatos a la militancia a través del voto directo y secreto en elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, vigiladas por la autoridad electoral.
Las elecciones primarias deben de tener muchos candados para evitar tentaciones autoritarias de las facciones que dominan los partidos.
Pero estoy convencido de que es el mecanismo más democrático de selección de candidatos, evitando nepotismos o herencias entre familias, pues una renovación transparente de los órganos de gobierno implica que quienes ejercen el poder no tengan injerencia en la sucesión.
Hacerlas simultáneas evitaría el chapulineo, tan despreciable en nuestro sistema político, y el voto compromiso de los candidatos con el pueblo. Evitar, asimismo, que un candidato electo por un partido ande de calenturiento cambiándose de bancada o convirtiéndose en independiente.
El debate debe abrirse, con el compromiso no solo de una reformita electoral, sino de sentar las bases para una auténtica Reforma de Estado.
