YO SOY MEXICANO
“Para todo mal, mezcal.
Para todo bien, también”
Refrán Mexicano
A pesar de no ser una obligación constitucional, de dar el famosísimo Grito de Dolores o de la Independencia o como se le quiera llamar, todos los 15 de septiembre de cada año desde el siglo pasado, es una obligación moral y patriótica, que los presidentes o presidentas de la República, gobernadores o gobernadoras, presidentes o presidentas municipales y hasta en localidades alejadas el delegado de la comunidad, se avienten desde su ronco pecho gritos de viva la Independencia, de cada uno de los héroes y heroínas y hasta del mejor goleador de la Liga MX.
En el famoso evento de septiembre no existen jerarquías. Cada quien da el grito a la hora que se le hincha, según las necesidades etílicas de quien lo da. Porque esperarse hasta que la presidenta lo dé primero, ya algunos funcionarios estatales o municipales están hasta las chanclas de los tragos que se empinan en los eventos VIP que organizan y donde está prohibida la entrada de la chusma.
Digo, en ciertos lugares sean de izquierda o derecha, las botanas y el pisto cambian de origen. Por ejemplo: en los eventos oficiales solo entran puros cuates y primeros mandos a degustar deliciosas botanas y tequila, whisky, cognac o alguna bebida de caché. La chusma se arremolina en las plazas a echarse un mezcalito con algunas papitas de alguna tienda de convivencia o, bien, algún plato típico de tostadas a tamales.
Y el hecho de llegar briagos a dar el grito, después que mi presidenta, ocasiona que algunos funcionarios anden dando gritos a Josefa Ortiz de Pinedo, la Leona D’Alessio, José María Morelos y Padrón o Ignacio Allende esquina con Aldama. ¡Ridículos ebrios, que solo sirven para el escarnio del pueblo sabio! Pero la tradición obliga y chutarse el grito es parte del ceremonial cívico desde preescolar hasta profesional y, obligatoriamente, al ámbito godinezco. Chale.
Con respecto a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales considero que debería evitarse el uso del término culto, porque salimos de los dogmas religiosos para entrar en los cívicos y el verdadero culto que le debemos es a la patria, el espacio geográfico en el que nacimos y al que le debemos respeto. ¿No sería mejor utilizar el término respeto y eliminar culto?
El término culto, según la Real Academia Española de la Lengua, hace referencia a este “honor o veneración que se tributa a lo divino o sagrado, pero también puede significar un homenaje de respeto y amor hacia una persona o cosa”, y la neta que el escudo, la bandera y el himno no son divinos o sagrados, no los bajó Moisés de una zarza ardiente o algo por el estilo. Digo.
Por ello es que debería de quitarse de la ley el término culto. Por otra parte, personalmente no me gusta el Himno Nacional -el original- porque pertenece a un contexto de guerra y divinidad de Agustín de Iturbide y Antonio López de Santa Anna, eliminados, por cierto, por decreto del entonces presidente Manuel Ávila Camacho. O sea que el auténtico Himno Nacional está mocho, en una versión más acorde con la eliminación de ciertos personajes satanizados de la historia patria.
Tampoco me gusta la letra de la “Marcha Aréchiga” o “Marcha de Zacatecas”. La neta está bien gacha. Y si le seguimos escarbando, el himno de la UAZ, les dice quítense que ahí les voy.
Como que a nuestros poetas y compositores nada más no les cayó ni de milagro la divina gracia de Euterpe. Pero, en fin, alguien alguna vez me dijo: es lo que hay. Y sí, eso hay y ni modo, a poner cara de buen ciudadano y poner la mano en el pecho y hacer como que cantamos al muy estilo de quienes en su vida se aprendieron de memoria el himno y le cambian frases en las peleas de box o algún espectáculo chafa por el estilo.
En calidad de mientras, agradecemos a nuestros funcionarios estatales y municipales que salgan a gritar babosada y media, con medio litro de marranilla entre pecho y espalda, pero con la mejor voluntad de continuar con el culto a los símbolos patrios y sus héroes y heroínas. Por cierto, me quedo con el Hidalgo de Ibargüengoitia de los libros de texto gratuitos. ¡Viva Vicente Warrior!
