Tu mundo digital
El fin de semana transcurrió entre clases, teatro de calle, eventos y cine, el tiempo alcanzó con un poco de magia y menos horas de sueño, aunque eso no es motivo para renunciar a la oportunidad de compartir contigo la segunda parte de las reflexiones que iniciamos respecto de los influencers. ¿Ya tienes tu café cerca? Lo necesitarás durante los 4 minutos siguientes.
Cerramos la entrega anterior con las recomendaciones en materia de salud, que los influencers suelen hacer.
Respecto de los influencers de salud y bienestar, con base en información del sitio Influize, el mercado del bienestar –que hace referencia a la industria global de productos y servicios destinados a mejorar la salud física, mental y nutricional de las personas– ya está valorado en más de 1.8 billones de dólares y se prevé que siga creciendo, a medida que se dispara la demanda de longevidad, bienestar físico, una vida sana y una buena salud mental (Derbyshire, 2025).
Lo cierto es que podemos encontrar temas clave como prácticas de estilo de vida y suplementos; movilidad y movimiento, entrenamiento, gimnasios en casa; recomendaciones para sortear la perimenopausia, menopausia y salud hormonal (algo sumamente delicado), colágeno y otros suplementos propios de la mediana edad y no solamente para las mujeres, sino también para los hombres; prácticas de vida holística; bienestar emocional; nutrición, entre tantas otras, como necesidades tengan las audiencias.
¿Le confiarías tu salud a alguien sin estudios médicos? ¿Y tus finanzas a alguien que nunca ha leído un contrato?
En redes sociales lo hacemos todos los días y por el mismo medio nos enteramos de fallecimientos de personajes famosos e influyentes, en su mayor parte jóvenes, que dejaron su vida en un quirófano ante la obsesión por la belleza y la supuesta perfección física, o en otros casos por someterse a regímenes alimenticios extremos que promovieron como “vida saludable”, retos a los que miles de personas tal vez, se sumaron.
Y así podríamos continuar mencionando referencias de tópicos en los que permitimos que ciertos personajes públicos, ejerzan influencia determinante en nuestro estilo de vida.
Y mientras tú estudiaste cinco años o más para ejercer tu profesión, pagaste por la expedición de un certificado, un título, una cédula profesional y te actualizas constantemente para estar a la vanguardia, alguien con un aro de luz y un celular puede tener más influencia que tú en tu campo. ¿Justo? ¿Peligroso? ¿Cómo lo calificarías?
Cierto es que todos hemos compartido un video sin verificarlo. Todos hemos creído en alguien solo porque nos cae bien o porque es una persona con gran atractivo físico. Pero, ¿qué pasa cuando esa confianza se convierte en riesgo?
Existe un país en el que esta preocupación se materializó en una regulación anunciada hace algunas semanas. Sí, estás en lo correcto, se trata de China, en donde los influencers ya no pueden hablar de medicina, derecho o educación sin un título universitario.
La nueva normativa, vigente en ese país desde este mes de octubre de 2025, exige que cualquier creador de contenido que aborde temas especializados, cuente con formación académica certificada. ¿La razón? Frenar la desinformación en redes sociales y proteger al público de consejos sin sustento técnico.
Algunos aspectos que el sitio fmmundo.com recomienda tener claro en torno a esta regulación en primer lugar, es lo relativo a las áreas que estarán sujetas a ésta: salud, derecho, educación y finanzas, consideradas de impacto grave en la población en caso de transmitir datos erróneos.
Las plataformas tendrán la obligación de verificar si los creadores de contenido cuentan con títulos universitarios o certificaciones profesionales antes de que se les permita publicar contenidos especializados.
Los contenidos deberán exhibir fuentes verificables y especificaciones en caso de que hagan uso de material generado por la Inteligencia Artificial o dramatización, así como advertencias sobre la responsabilidad legal y científica de los contenidos publicados.
En caso incumplimiento, los creadores se podrán hacer acreedores a fuertes multas, además de afrontar el bloqueo o eliminación de sus cuentas en redes sociales. Las plataformas también asumen responsabilidad en la verificación (fmmundo.com, 2025).
La decisión de China puede parecernos radical. Sin embargo, plantea una verdad incómoda: no todo el que tiene voz tiene conocimiento. En un mundo donde los algoritmos premian la popularidad y no la preparación, ¿quién protege al público de la desinformación?
Es claro que requerimos mucho más que carisma: es exigible la formación. Detrás de cada consejo sin fundamento puede haber una decisión equivocada, una pérdida, un daño.
¿Y en el resto del mundo, seguirá bastando con tener una cantidad considerable de seguidores? Cuéntame tu opinión.
Nos leemos pronto.
