Soy una Guardiana del Patrimonio
Mi nombre es Mia Charlotte y soy una Guardiana del Patrimonio. Quiero compartirles lo que pienso sobre el vandalismo y sus consecuencias, para hacer conciencia del cuidado que deberíamos tener con nuestro patrimonio y propiedad. Los invito a que juntos promovamos el cuidado y mantenimiento de nuestro patrimonio, para ayudar a las autoridades a cuidar nuestra ciudad.
Para mí, el vandalismo, por ejemplo, es algo que daña la propiedad ajena, o que destruye la naturaleza, también cuando se rayan los monumentos o las casas sin permiso. Pienso que el vandalismo atenta contra nuestra historia y la seguridad de nuestra comunidad.
Creo que es importante que, desde nuestra casa, cuando somos niños, nos enseñen los valores, cómo cuidar nuestro patrimonio cultural y natural y, también, que debemos aprender a respetar nuestra propiedad y la de los demás. Yo te recomiendo que si en tu comunidad, tu colonia o tu calle hay vandalismo, no lo ignores y repórtalo a las autoridades y así se pueda conservar nuestro patrimonio y nuestra seguridad.
Cuando yo era más pequeña, fuimos víctimas de vandalismo, recuerdo que sentí mucho miedo, y más cuando me di cuenta que fueron personas que debían quererme y cuidarme. Todavía recuerdo lo que pasó: una noche llegamos a casa y la habían vandalizado y robado, me asustó cómo dejaron todo.
Ya pasaron seis años y a pesar del apoyo de mi mamá, de todas las personas que nos quieren y de las autoridades, cuando me acuerdo aún siento miedo, pero sé que puedo superar esto y sentirme mejor.
El vandalismo afecta el patrimonio cultural y la propiedad, ya sea pública o privada. A veces el daño no se puede reparar y, como me enseñaron, pierde su valor histórico y cultural.
Por ejemplo, cuando vandalizan la propiedad de una familia, se tiene que gastar dinero en hacer reparaciones y eso cuesta a las familias. El vandalismo ocasiona que la ciudad se vea fea, abandonada y hace que se pierda el respeto de las personas que vivimos ahí y de los turistas. También hace que los lugares se sientan inseguros, y que las personas no los visiten. He visto con mis vecinos comerciantes que les afecta porque no venden mucho, y como consecuencia no tienen el dinero que necesitan para llevar a su familia.
Creo que hay que confiar en las autoridades y apoyar denunciando los actos de vandalismo que veamos, así ayudamos a la seguridad y bienestar de nuestra propiedad y del patrimonio cultural. Es muy triste ver cómo hay personas que no respetan y dañan nuestro patrimonio cultural y la propiedad sin darse cuenta que se dañan ellos mismos.
Hay lugares en que los vecinos se apoyan de las autoridades para cuidar nuestro patrimonio y propiedad: instalan cámaras que vigilan la ciudad, tienen grupos de vecinos en redes sociales mediante los cuales se cuidan y se apoyan para denunciar cualquier acto de vandalismo que suceda en la comunidad. Tanto las niñas y los niños como los adultos, debemos tener valores como el respeto, la confianza y la comunicación con los mayores y con las autoridades que trabajan para cuidarnos. Los cambios empiezan en casa al cuidar nuestras cosas y respetar nuestro entorno, así como a las demás personas.
En nuestra escuela, podemos apoyar cuidando nuestras instalaciones, respetando a nuestros profesores y compañeros, y evitando vandalizar o tomar cosas ajenas. Yo invito a los niños y las niñas, también los adultos, a denunciar si ven personas cometiendo actos de vandalismo.
Como Guardiana del Patrimonio me gustaría dar un consejo para evitar el vandalismo en nuestra sociedad: que trabajemos unidos por fomentar los valores, y que, de ese modo, consigamos un mundo mejor y una ciudad bonita. Otro de mis consejos es que mantengamos siempre nuestro entorno limpio; así mejoraremos y mantendremos en mejores condiciones nuestro patrimonio.
Por eso, participo como una Guardiana del Patrimonio, para que otros sepan que podemos confiar en las autoridades y en que, si denunciamos, la justicia llegará y evitamos que pasen cosas como la que me pasó a mí.
Confiemos en nuestras autoridades, que están a nuestro servicio y velan por nuestra seguridad. Para despedirme, quisiera decirle a los niños y adultos que todos podemos ser Guardianes del Patrimonio si seguimos unas sencillas reglas de convivencia y respeto.
*Esc. Prim. Ramón López Velarde, 5º B.
