ZACATECAS. Pablo Cabral Vargas no es solo un locutor charro, es el cronista que ha dedicado más de cuatro décadas a rescatar, documentar y preservar la verdadera historia de la charrería mexicana, una labor que le valió el reconocimiento de tener su nombre en el Seminario Nacional de Locutores Charros realizado en Zacatecas.
Mientras muchos se conforman con repetir lo que escuchan, Cabral se dio a la tarea de investigar con rigor académico los orígenes y evolución de la charrería. Sus hallazgos han corregido errores históricos que se repetían como verdades absolutas.
Reescribiendo la historia oficial
Uno de sus aportes más significativos fue documentar, acta en mano, que Charros de Jalisco es la primera asociación de charros fundada en México el 13 de septiembre de 1920, desmintiendo la versión que posicionaba a la Asociación Nacional de Charros (fundada el 6 de junio de 1921) como la pionera.
También desmontó mitos sobre el origen del caballo en México.
«Se dice que los españoles trajeron el caballo andaluz, cuando el caballo andaluz se registró aproximadamente en 1800, entonces no pudieron traer los andaluces», señaló.
Su investigación estableció el verdadero linaje del caballo criollo mexicano, rastreando la domesticación del caballo en la península ibérica hace aproximadamente 5 mil años.
La Biblioteca Virtual
En 2017, Cabral y José del Carmen Morales Leija crearon una Biblioteca Virtual en la Federación Mexicana de Charrería, produciendo 33 audios educativos sobre arreos, vestimenta charra y habitamentos.
El proyecto incluyó la digitalización de libros y la corrección de hechos históricos oficiales que no concordaban con documentos originales.
Su investigación documenta desde el origen de las suertes charras hasta detalles del reglamento.
Por ejemplo, estableció que el primer registro del coleadero data de 1864, cuando un padre jesuita describió cómo un jinete derribó un toro de la cola tras perder su garrocha.
Rescate del acervo cultural
En la reciente Asamblea de la Federación, Cabral denunció que la Biblioteca Virtual había desaparecido durante la administración anterior. Tras meses de gestiones, recibió la noticia de que la Federación actual rescató todo el material: «El presidente me dijo: ‘profesor, su asunto está resuelto. La Federación ha rescatado todo el acervo cultural y lo vamos a poner a disposición de la charrería y del público en general'».
Recientemente organizó, junto con José Antonio Noyola, la compra colectiva de un sombrero artístico del maestro Tapia que tiene bordadas las notas de la marcha de Zacatecas, para donarlo al patrimonio cultural de Zacatecas.
Una misión continua
Desde 1993, cuando dejó de juecear para dedicarse a la investigación, Cabral comparte diariamente cápsulas de cultura, historia y estadística.
Su objetivo: transformar la narrativa de la charrería para enriquecerla con datos históricos, culturales y técnicos.
A sus más de 70 años, originario de Monte Escobedo y residente en Villanueva, Pablo Cabral Vargas continúa rescatando la memoria de la charrería.
«Escribir historia es algo muy complejo», reflexionó este investigador que ha demostrado que la pasión por preservar las tradiciones puede construir un legado más duradero que cualquier trofeo deportivo.

