ZACATECAS. Entre el miedo y la incertidumbre, Yesenia encomendó la salud de su hija hace 14 años a la Santa Muerte, luego de que una infección en el oído no cediera, pese a la intervención de los médicos.
En esa desesperación, Yesenia hizo una promesa: si la Santa le concedía la salud de su niña, se grabaría su imagen para siempre en la piel.
Dos días después, la infección desapareció por completo. Desde entonces, dijo, su hija no ha vuelto a enfermar.
Al cumplirse su petición, en la espalda baja lleva tatuada a la Santa Muerte, como testimonio de gratitud y vínculo eterno.
Además de esto, cada 2 de noviembre le realiza una reliquia como muestra de su agradecimiento con flores, veladoras y oraciones. No por costumbre, sino como acto de memoria hacia aquella primera vez en que, entre la fe y el milagro, encontró consuelo.
Fotos: Jesse Mireles





















