GUADALUPE. La exposición Hilando mi voz. Bordado artístico y narrativas visuales para jóvenes reúne el trabajo creativo de adolescentes originarios de la comunidad San Ramón, quienes participaron en el taller impartido por la artista multidisciplinaria María del Rocío Chávez Ávila.
La tallerista explicó que la colección “es un reflejo del autoconocimiento de los muchachos, de verse más allá de los defectos, de aceptarse y reconocerse”, Además, muestra cómo el bordado se convirtió en una herramienta para comunicarse y materializar sus procesos personales en una pieza artística.
Detalló que una de las estrategias centrales que usaron fue la cartografía cultural, que permitió a los jóvenes analizar su entorno y contexto, además de identificar lugares naturales, históricos y gastronómicos de valor para su comunidad, y fortalecer su relación con el espacio que habitan.
A partir de este proceso, los participantes crearon obras en las que combinaron técnica, introspección y memoria. Una de las piezas se creó colectivamente e incluye la silueta del Convento de Guadalupe, autorretratos de los jóvenes y frases que surgieron durante las clases.
El taller se impartió durante cuatro meses y participaron ocho jóvenes de entre 13 y 19 años, además de un niño de siete que se unió espontáneamente al proceso creativo.
Chávez Ávila recordó que el taller formó parte de la convocatoria federal Maestros Transformando Realidades, cuyo objetivo es descentralizar las actividades artísticas y llevarlas a diversas localidades del estado.
Por último, comentó que la exposición permanecerá abierta al público hasta el 25 de noviembre en la Casa Municipal de Cultura de Guadalupe.










