La Reforma Electoral de la 4t.
“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”: Groucho Marx
El 5 de noviembre, en Zacatecas se celebrará el Foro sobre la Reforma Electoral que organiza el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Diversos son los temas que se tratan en esta convocatoria y que van desde la visión ciudadana sobre los partidos políticos hasta las formas de participación ciudadana, pasando por otros temas de interés general. Un tiempo muy corto para una gran discusión política, porque se saca lo electoral de la reforma integral del estado.
Siempre he considerado que la parte electoral debe formar parte de un amplio debate sobre la reforma del Estado, que ya es imprescindible para el país. No basta hablar de partidos, financiamiento, justicia electoral, sistema de partidos y un largo etcétera, sin entrar a la discusión de las instituciones que, hoy, han entrado en una severa crisis. Y sí, me refiero a los poderes públicos: parlamento, ejecutivo y, nuevamente, el judicial. Estoy convencido de que se hace obligatorio debatir si el parlamento mexicano es el que el país necesita en estos tiempos. Una Cámara de Diputados convertida en un enorme teatro, con escenas chuscas y bufonería a más no poder.
Y es que nuestro parlamento se ha convertido en promotor de intérpretes de todo tipo de música, desde el llamado regional hasta el tropical.
La Cámara de Diputados rinde homenaje a Eliseo Robles y Lalo Mora como destacados exponentes de la música regional mexicana, en julio del 2021. ¿Es neta mis estimados diputados? Y para que la cosa se equilibre, este año la misma cámara rinde un merecido homenaje a la Sonora Santanera, icónica agrupación cuya música fue el telón de fondo de las películas de ficheras. ¿Es neta parlamentarios? Solo espero que no salga una lista en Spotify de rolas santaneras desde la Cámara de Diputados.
Me gustaría tener un jefe de Gobierno emanado del parlamento, que debata desde la tribuna con sus pares, sobre los grandes problemas del país. Y para ello es necesario realizar cambios constitucionales de régimen, pasando de un presidencialismo a ultranza a uno semipresidencial, con jefe de Gobierno y jefe de Estado. Pero lo que más preocupa a los mexicanos, conforme a las encuestas que conocemos, es darle otro color, otro tono al poder legislativo, con reglas muy bien definidas sobre los requisitos para acceder a una curul. Los bufones que se vayan a la televisión abierta a mostrar sus atributos de formación y amplios estudios de carpa. El parlamento mexicano no debe ser una copia del Tívoli o el Blanquita.
La reforma electoral que propone el gobierno, debe ser el inicio de una amplia reflexión sobre el país que queremos, sobre las instituciones que necesitamos, sobre la ciudadanía que debemos construir, alejada de la trivialidad de las redes sociales y más comprometida con el desarrollo democrático de las relaciones sociales. Porque la reforma electoral no va a resolver, como por arte de magia, los problemas políticos que enfrentamos, sino que es el punto de partida para una profunda reforma del Estado y sus instituciones. En esta etapa de transición democrática, no olvidamos que el llamado debe ser a formar un gran movimiento que dé cauce a las legítimas aspiraciones de todos los grupos sociales que buscan cambios, alejados de las minorías que se han enriquecido a costa del pueblo.
Es tiempo de las mayorías, de los campesinos, de los obreros, de las amas de casa, de los jubilados, de los estudiantes, de los maestros, de los que pagamos impuestos. No de los ricos que se niegan a cumplir sus obligaciones tributarias y, hoy, hasta se postulan para gobernar desde la derecha, desde el privilegio. Eso no lo vamos a permitir, por ello necesitamos darle viabilidad política al proyecto de nación que queremos la mayoría de los mexicanos.
(Nos acaban de avisar que el Foro en Zacatecas se pospone para el miércoles 12 de noviembre. Ya comenzamos mal).
