Conectados sin fronteras: el nuevo mapa laboral. Primera parte
El reciente fin de semana largo se vivió entre manifestaciones, ofertas comerciales y un merecido respiro. 2025 avanza con un ritmo intenso y vertiginoso, por lo que estos días de asueto, en vísperas del aniversario de la Revolución Mexicana que conmemoraremos el próximo jueves, han sido un oasis necesario para la reflexión y el descanso.
A propósito del terreno laboral, quiero proponerte una breve pausa de apenas cuatro minutos, para reflexionar juntos sobre un fenómeno que surgió como respuesta emergente durante la pandemia de Covid-19 y que hoy, en 2025, presenta una evolución: el teletrabajo, también conocido como trabajo a distancia, trabajo remoto o home office.
Te invito a acompañarme en este recorrido, estoy segura de que despertará tu interés. Trae tu café.
El teletrabajo se ha convertido en un experimento laboral global, ya no es excepcional como en 2019-2021, es parte de la cultura empresarial y no solo eso, sino que ha mutado desde su propuesta inicial.
Por ejemplo en Europa, el porcentaje de personas trabajando exclusivamente desde casa cayó de 24 por ciento en 2022 a 14 por ciento en 2024, mientras que el modelo híbrido se consolidó: en Reino Unido, ya que cerca de 40 por ciento de los trabajadores combina oficina y remoto. Esto implica menos home office, más híbrido (InfoJobs.net).
Según Accenture, 83 por ciento de los empleados en todo el mundo considera que el esquema híbrido es el mejor.
Otro dato interesante, es que el teletrabajo es percibido por parte de los colaboradores, más como un beneficio que como una obligación, por lo que las empresas han encontrado en este una estrategia interesante para atraer y retener talento. Es algo así como decir: “Imagínate, hago lo que me gusta, tengo flexibilidad y me pagan por eso”.
Y es que además de los retos que afrontan las organizaciones de manera habitual, se suman algunas novedades como las dificultades para atraer a personas valiosas que estén interesadas en permanecer en los espacios laborales por largo tiempo, ante lo cual el trabajo remoto e híbrido representan alternativas de solución.
Esta situación también se traslada a México, en donde además se han generado cambios en la legislación que rige la actividad laboral, por referir algunas: la Ley Federal del Trabajo, el derecho a la desconexión contenido en la NOM 037, misma que tiene por objeto establecer condiciones de seguridad y salud aplicable a los trabajadores que, efectivamente, se encuentren bajo la modalidad de teletrabajo.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), reporta que aproximadamente 3.5 millones de trabajadores en México realizan teletrabajo parcial o total, cifra que representa cerca de 6 por ciento de la población ocupada en 2025, mientras que en 2024 era de 5 por ciento.
De igual forma, el modelo híbrido es el más común, ya que cerca de 70 por ciento de quienes teletrabajan, lo hacen de manera parcial, alternando días en oficina y en casa.
Esto obedece a los principales beneficios del modelo híbrido, entre los cuales destacan:
Flexibilidad: Permite a los trabajadores gestionar mejor sus compromisos personales y profesionales. Ese balance entre la vida personal y laboral que buscamos, sobre todo en los últimos años.
Productividad: Muchos empleados reportan una mayor concentración y eficiencia al trabajar desde casa en ciertas tareas, ya que se desarrollan las actividades sin interrupciones y distracciones.
Bienestar: Este concepto hoy en día es integral y va mucho más allá de la salud física y la abundancia material. En ese sentido, el teletrabajo reduce el tiempo y el estrés asociados a los desplazamientos diarios (commuting), lo cual puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas en una era en donde el estrés detona todo tipo de padecimientos.
Colaboración: Mantiene la interacción social, la cultura empresarial y la colaboración presencial en los días de oficina. En este sentido, he escuchado a personas mencionar que necesitan ese contacto con los compañeros de trabajo, aunque no sea ya diariamente como lo exige el modelo tradicional.
Lo anterior ha llevado a muchos empleadores a lamentar su negativa inicial a la adopción del trabajo remoto o híbrido. Además está demostrado que las compañías que no implementan políticas claras de teletrabajo corren el riesgo de quedarse atrás frente a las que sí lo hacen; se trata de una ventaja competitiva que podrían capitalizar.
De igual manera, pierden una importante oportunidad de acceder al talento global, en tanto que el trabajo remoto permite contratar profesionales fuera de la región o país, ampliando la diversidad y las oportunidades.
¿Has visto los anuncios formales en donde grandes compañías contratan profesionales de diversos países, para realizar labores desde casa?
Acompáñame en la segunda parte de esta colaboración para conocer más del tema.
Nos leemos pronto.
