La federalización de la nómina magisterial y las políticas del desastre
La federalización de la nómina magisterial en Zacatecas deberá considerar no solamente superar los pasivos y déficits económicos ancestrales que padece el sistema educativo, sino también impulsar el mejoramiento de los aprendizajes, modernizar la gestión administrativa y propiciar un trato digno a maestras y maestros.
Si no existe un plan integral de la federalización, entonces la iniciativa podría fracasar y devenir en un desastre mayor.
Para implementar la federalización de la nómina magisterial, indiscutiblemente necesaria, existen al menos dos caminos. El primero consiste en respetar el espíritu de la Ley, ofrecer un trato digno a los docentes, estimular el diálogo racional y operar en espacios de transparencia y no oscuros ni opacos.
La segunda ruta se sustenta en la discrecionalidad, la imposición, el autoritarismo, la falta de diálogo y las múltiples violaciones legales que, en un escenario de riesgo, pueden derrumbar en tribunales esta iniciativa.
En Zacatecas, el gobierno del estado ha decidido actuar por la senda tortuosa de la confrontación. La pregunta: ¿Por qué hasta casi al final de esta administración se actúa, cuando existían todas las condiciones en un principio? ¿Qué acaso alguien ha pensado en hacer negocios privados con recursos públicos, porque la federalización educativa importa una fuerte bolsa de recursos?
La agresiva forma de implementar la federalización educativa en Zacatecas, ha violentado innumerables normas constitucionales.
El Artículo Tercero de la Constitución afirma, en su párrafo quinto, que “las maestros y maestros son agentes fundamentales del proceso educativo” y el Artículo 90 de la Ley General de Educación obliga a la autoridad a fomentar el respeto al docente, propiciándoles un trato económico, profesional y social digno. Y eso no está sucediendo.
La Ley Federal del Trabajo, por su parte, refrenda el “derecho de gestión” de los gremios y prohíbe a los patrones, en su Artículo 133, Fracción quinta, inmiscuirse en los asuntos internos de los sindicatos. Esa es una violación fragrante a las normas jurídicas.
El gobierno del Estado anunció que se han validado por la Secretaría de Hacienda (SHYCP) más de 800 plazas de docentes estatales en Zacatecas, para transferirlas al régimen federal. Sobre el particular, es pertinente plantear 5 inquietudes fundamentales:
1) El pago de las plazas a federalizar, hay que preguntarnos, se hará con la autorización de recursos extraordinarios o bien se aprovechará la vacancia de cientos y miles de espacios disponibles históricamente, propiedad de Zacatecas, cuyo soporte financiero se mantenía amortizado, por años, en la tesorería de la República y que el gobierno del Estado había desaprovechado y desconocía, hasta hace un par de años, por irresponsable ignorancia.
2) Hay que puntualizar que, de esas plazas validadas a la fecha, para su federalización, sólo representan 13 por ciento del total de espacios laborales en vacancia que pertenecen a Zacatecas, bajo el control actual del gobierno de la República. ¿Qué se hará con el resto de los puestos disponibles? ¿Quién se los ha estado agandallando?
3) En la actualidad los docentes zacatecanos reciben salarios inferiores en 7 por ciento a los del promedio nacional. Las percepciones económicas son menores en 19 por ciento a los que registra el magisterio de Aguascalientes, menos 29 a los del Estado de México y los de Baja California ganan 32 más.
Lo deseable entonces, también, sería que con la federalización de la nómina magisterial zacatecana se supere la inequidad y la injusticia con que son tratados salarialmente en la actualidad, las maestras y maestros zacatecanos. ¿Está garantizado eso?
4) La propuesta para federalizar la nómina de los maestros, debiese estar sustentada también en una revisión rigurosa y actual de todas las plazas del sistema educativo. ¿Cuántas auditorias al desempeño se han hecho al uso de los recursos del Fone? ¿Se ha impedido el tráfico corrupto de plazas que hoy persiste como nunca?
5) Se tendrá que exigir, además, un diagnóstico serio de cómo impactará la federalización de la nómina magisterial en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en la modernización del modelo de gestión administrativa en este sector fuertemente burocratizado. Las pensiones es un tema por precisar.
Por lo demás, es importante reivindicar hoy la lucha digna del magisterio zacatecano, en defensa de sus derechos. No hay que dejarlos solos.
