¡Un mundo con reglas, es mejor!
Las reglas son muy importantes y todos debemos seguirlas, no importa si son adultos o niños. Son como leyes que nos dicen qué podemos hacer y qué no. Si no las seguimos, nos puede ir muy mal; por ejemplo, que te pongan hacer un servicio comunitario, que es como servir a los demás, pero impuesto como castigo. Te pueden poner a limpiar las calles o, si es algo muy grave como robar o matar, hasta te puedes meter en problemas con la policía y terminar en la cárcel.
Por eso tenemos que obedecer a la gente que manda, como a mis papás en casa, a la directora y la maestra en la escuela, o la policía y los adultos que hacen las leyes para cuidarnos y para que estemos seguros dondequiera que estemos.
En todos lados hay reglas. En mi casa hay reglas que a veces me cuesta seguir porque lo olvido, pero intento cumplirlas, como recoger mi cuarto y el plato cuando termino de comer, ayudar en los quehaceres de la casa, hacer la tarea, poner la basura en su lugar y dejar mi mochila en su lugar. En la escuela también hay reglas, como respetar a mi maestra, no comer en el salón, levantar la mano y esperar mi turno para hablar, así como no agredir a nuestros compañeros. Hasta cuando jugamos, para que todo sea justo, hay reglas para no pelearnos y seguir siendo amigos. Son importantes porque, si no existieran, todo sería un caos; es como si no hubiera orden en mi cuarto, pero en el mundo entero.
¿Por qué es importante seguir las reglas? Es súper importante por mi seguridad, la de mi familia y la de todas las personas que vivimos en este mundo; ayudan a llevarnos bien y a trabajar juntos. Si las seguimos, todo será justo para todos. También, siguiendo las reglas aprendemos a ser buenas personas y mejora la convivencia.
¿Qué pasaría si nadie siguiera las reglas? Todo sería un desastre. Las personas tenemos que estar unidas para vivir mejor. Si no aprendemos a poner límites, no podremos vivir en armonía. Si no hubiera límites, mi casa sería un desastre. En la calle, la gente haría cosas malas como robar y nadie le haría nada, no la castigarían. El mundo sería muy triste. En mi colonia, por ejemplo, he visto a un señor que pasa con su perro; el perro hace popó y el señor no la recoge. También lo he visto tirar la basura en la calle. Eso está muy mal, no se debe hacer.
Creo que si rompemos alguna regla puede haber solución. Por ejemplo, si pintas una pared con grafiti, puedes volver a pintarla y dejar como nueva. Si son cosas más graves, se puede recibir un castigo más grave como la cárcel. Tengo que reconocer que no siempre he seguido las reglas. En algunas ocasiones no obedezco a mis papás y en la escuela de vez en cuando corro por los pasillos, aunque yo sepa que está prohibido.
Ahora que tengo la oportunidad de que me lea mucha gente porque soy un “Guardián del Patrimonio”, me gustaría dar un consejo a los adultos y a los niños. A los adultos les recomiendo que sigan las reglas porque pueden tener serias consecuencias si infringen una ley; por ejemplo, pueden estar en la cárcel toda su vida si cometen delitos graves. También porque tienen que ser un ejemplo para los más pequeños. Los niños tenemos medidas diferentes. ¡Cuidado! Los adolescentes enfrentan consecuencias muy serias y pueden perder la libertad si infringen la ley. ¡Quiero finalizar invitando a todos a portarse bien y seguir las reglas para que todo esté mejor y seamos un ejemplo para otros niños! ¡Es mejor vivir en un mundo con reglas!
*5A Escuela Primaria Víctor Rosales
