RÍO GRANDE. Dos peregrinos de la Carrera Antorcha Guadalupana fueron despojados de la camioneta en la que trasladaban la imagen de la Virgen de Guadalupe, cuando regresaban a Río Grande por la carretera federal 49 desde Gómez Palacio, Durango.
El asalto ocurrió a la altura de Cuencamé, donde sujetos armados, presuntamente integrantes de la delincuencia organizada, los interceptaron y los obligaron a desviarse del camino.
De acuerdo con el párroco del templo de Santa Elena de la Cruz, Amadeo Rodríguez Jáquez, los agresores portaban armas de grueso calibre y despojaron a las víctimas del vehículo y de todas sus pertenencias, incluidos teléfonos celulares y calzado, para después abandonarlos en una zona despoblada.
Los hechos ocurrieron la mañana del jueves 11 de diciembre, aunque fue hasta alrededor de las 13 horas cuando los peregrinos lograron llegar a un costado de la carretera para pedir auxilio.
El sacerdote relató que los hombres caminaron descalzos varios kilómetros hasta encontrar ayuda de un camionero, quien les permitió comunicarse con sus familiares. A pesar de la violencia del asalto, destacó que no hubo personas lesionadas. “Gracias a Dios no pasó a mayores; todo fue material”, expresó.
LA TRADICIÓN DE LA CARRERA
Rodríguez Jáquez explicó que la Carrera Antorcha Guadalupana es una tradición que se organiza desde hace muchos años en Río Grande, en la que participan principalmente jóvenes acompañados por sus padres.
Cada edición recorre una ruta distinta; el año pasado fue a Chalchihuites y en esta ocasión a Gómez Palacio. Los participantes salieron el 10 de diciembre y planeaban arribar el día 12 para la misa de las 20 horas en el Santuario de la Virgen de Guadalupe.
Tras el asalto, y como medida preventiva, el párroco pidió a los 30 jóvenes suspender la carrera y regresar de inmediato a Río Grande, lo que hicieron la tarde del mismo jueves.
DECISIONES
Tras los hechos, y una vez que los peregrinos regresaron a Río Grande, el párroco Amadeo Rodríguez Jáquez convocó a una reunión con los padres de familia, donde agradeció que la situación no pasara a mayores.
No obstante, por razones de seguridad, se determinó que la carrera ya no se realizaría por carreteras estatales ni municipales, sino únicamente dentro del municipio.
Respecto a las dos víctimas del asalto, el sacerdote señaló que se encuentran físicamente estables, aunque con evidente afectación emocional, ya que además de haber sido despojados de sus pertenencias, caminaron varios kilómetros descalzos.
Por esta razón recibieron atención médica, luego de que la Guardia Nacional les brindara apoyo y los trasladara de regreso a Río Grande.
Cuestionado sobre la presentación de una denuncia formal, Rodríguez Jáquez explicó que la corporación federal brindó acompañamiento inmediato y que el robo de la camioneta fue reportado a la aseguradora, ya que el vehículo contaba con seguro, por lo que ya se realizan las investigaciones correspondientes.
