Señor juez, señor, juez, mi delito es por bailar el cha-cha-cha
“Pues todos los jueces, soberanos y subordinados, si rehúsan escuchar pruebas, están rehusando hacer justicia”: Thomas Hobbes
La justicia, en México y en el mundo, nada más no aparece, alguien la mantiene secuestrada. Y no es difícil saber quién: los poderosos, las trasnacionales, los que no pagan impuestos y quieren ser candidatos a la presidencia (como cierto sujeto salido de las cloacas nacionales), los corruptos, la fauna política hija del neoliberalismo.
La justicia está atada de pies y manos y solo responde a los intereses de las minorías más reaccionarias. Más claro ni el agua. Porqué, entonces, ¿no le han podido cobrar a Salinitas Pliego las millonarias cantidades de impuestos que debe? Ahhh, pero no se tratara de un simple empleado o trabajador, porque toda la furia del Estado se lanzaría sobre él. Es que hay delincuentes premium y delincuentes cutres.
Eso exactamente le sucedió al fiscal general del estado español, Álvaro García Ortiz, quien fue inhabilitado por dos años y multado con casi 10 mil euros, por presuntamente revelar datos reservados del caso del novio (así le dicen allá) de la alcaldesa de Madrid, del corrupto Partido Popular, Isabel Natividad Díaz Ayuso, acusado y confeso de defraudación fiscal.
Resulta que el novio confesó, quiso llegar a un acuerdo con hacienda para que no lo jodieran mucho nomás por no pagar impuestos, pues el angelito utilizó 15 facturas falsas por un valor de 1.7 millones de euros, para evitar pagar los impuestos de las mascarillas que vendió durante la pandemia (contrato que le dio su novia Ayuso).
La Sala Penal del Tribunal Supremo de España, integrado por siete magistrados, condenó al fiscal general por 5 votos a favor y 2 en contra. Curiosamente los 5 votos provienen de magistrados propuestos por el derechista Partido Popular. Pero la condena fue una auténtica marranada, porque quedó demostrado, en la comparecencia del Fiscal, que el lamebotas de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, quien cobra como su jefe del gabinete, dejó en claro que él fue quien filtró el correo electrónico por el que se condenó al fiscal. A los magistrados monigotes del Tribilín eso les valió un cacahuate y, siguiendo su corazoncito conservador, le dieron chicharrón al fiscal nombrado por el presidente del gobierno; Pedro Sánchez del Partido Socialista Obrero Español (PSOE ).
Total, que la madre patria, es un auténtico desmadre constitucional. Pero todo ello se debe al embate de la derecha y ultraderecha española que a toda costa quiere darle aire al presidente Pedro Sánchez y hacerse del poder (lo que no está muy lejos, por los casos de corrupción de miembros prominentes del PSOE). Y ese es el problema; la corrupción. La corrupción no solamente es un terrible virus que afecta a México, otros países también se ven afectados de manera cabrona. No existe pena que evite que servidores públicos se vean tentados por la lana y no hay empresarios que no utilicen cañonazos de miles de pesos para obtener apoyos o favores (Iberdrola, Grupo Salinas y un larguísimo etcétera).
Queda por demás claro que las Comisiones Anticorrupción, los Códigos de Ética, las mentadas de madre, nada más no funcionan. El dinero sigue siendo el Dios favorito del sistema capitalista porque nadie se resiste a aceptar una buena cantidad de billete, para torcer el sistema jurídico y lograr mejores condiciones para seguir explotando, al hombre o la naturaleza. Con el cajón abierto, hasta el más honrado peca, dice por ahí un dicho muy popular; y todos los males de este mundo tienen que ver con la lana. La justicia está a la venta. Sin embargo, estoy convencido de que la mejor arma para acabar con la corrupción es la educación, en la familia y la escuela.
Ojalá que la ética sea una asignatura obligatoria desde la primaria. Estamos obligados, desde la izquierda, a formar ciudadanos auténticos que pongan siempre por delante el beneficio general antes que la cartera. ¡Corruptos del mundo! ¡Que Dios los guarde y se le olvide dónde!
