Yo soy quien soy, y no me parezco a naiden
“El poder no corrompe. El miedo corrompe; tal vez el miedo a perder el poder”:
John Steinbeck
Resulta inadmisible que el gobierno federal siga solapando a funcionarios advenedizos, con una larga lista de transas y abusos, que los colocan en la lista negra de los sobrinos del Tío Gamboín. Es bochornoso que, a estas alturas del partido, la cacería de brujas al interior del gobierno federal sea política pública y se anden jalando las pantimedias porque el ex fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, resultó ser igual de trácala que cierto empresario de los abonos chiquitos. Y todavía el angelito quería irse de embajador a la República Federal de Alemania. ¡Mira que ca…!
Y me pregunto a mí mismo: mí mismo, ¿por qué los morenistas siguen sin entender, que su partido debe de ser un monumento a la honestidad, dejando de aceptar a toda la fauna que pulula en los bajos fondos del hampa? ¿Qué no sabían de las bajas pasiones del tal Gertz Manero, denunciado por diversas trácalas (plagio, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, etcétera)? ¿Les vale madre a los asesores de la presidenta, defenderla del escándalo un día sí y otro también? La neta es que la presidenta tiene a sus peores enemigos dentro del gobierno y el partido.
Y todo ello se debe a la falta de formación de cuadros y al alejamiento de profesionistas honrados y éticos, a los que nada más no se les ha invitado a formar parte de la administración pública.
Me consta que muchos camaradas que ingresaron a Morena (formados en la izquierda y egresados del PRD), tienen un gran valor. Pero al parecer ese no es un requisito, porque la administración pública es utilizada para pagar favores políticos y es ahí donde radica el problema.
Entiendo que las alianzas malditas, que nada valen, obligan a los titulares de las diferentes dependencias a colocar a quienes son cuates y ofrecieron apoyos y aventaron sus canicas durante la elección. Pero eso de aventar al ruedo a muchachos torpes o viejos corruptos no resuelve los problemas.
Seguimos viendo en el gobierno a familiares de facciosos que han hecho de la política su forma de vida, porque otra chamba la consideran de bajo nivel. Ellos, los facciosos, siguen siendo la perdición de las buenas voluntades de quienes encabezan los proyectos avalados por el pueblo en las urnas.
Y eso sucede no solo a nivel federal, sino también en las entidades federativas, en los órganos (dizque) autónomos y en cualquier institución donde haya lana para guardársela en la cartera. Nada más llegan al hueso y como perros se lanzan sobre lo que haya; y si tienen un changarrito (porque son muy emprendedores) aprovechan para comprar lo que venden: papelería, gasolina, comida, viagra, condones y demás mercadería. Negocio redondo, porque la honestidad es un valor que no conocen, los honrados son tarugos a los que hay que usar de IBM.
Y se aguantan esperando que su señor, los coloque en algún espacio para, desde ahí, cobrarse el favor ya sea como magistrado electoral, juez, administrador de alguna dependencia, ministerio público o huesito por el estilo. ¡Ya ni la chingan!
Lo cierto es que la vieja fauna de corruptos, enquistados en el poder después de haber brincado de un partido a otro y hoy medrar en Morena, debe ser jubilada a la voz de ya. La presidenta debe gobernar sin tener que aguantar a tanto malandrín que quiere cobrar favores hasta por respirar. La neta que, mientras en Morena haya tanto parásito, que se siente con ínfulas de ser candidato a lo que sea, las formas republicanas y democráticas de hacer política se están esfumando. Así, ni dan ganas de formar parte de ese movimiento o lo que sea.
