Con militarismo no pueden parar al “comunismo”
Fracasos militares y no detienen nada. La Segunda Guerra Mundial obligó a las entonces potencias mundiales a participar para detener el expansionismo alemán, guiado por un psicópata llamado Adolfo Hitler.
Hago este comentario, al no importar a Estados Unidos, ni a Inglaterra, el vínculo con la Rusia comunista de José Stalin, para actuar en contra, no solo de los alemanes, también en contra de Japón e Italia, que soñaban con regresar a sus dominios imperialistas.
La victoria de los llamados “aliados” influyó en el control de países que fueron intervenidos militarmente por los alemanes, siendo Alemania misma el eje para Estados Unidos en el oeste y para Rusia en el este. Además, inició una contienda por la hegemonía económica basada en la Doctrina Truman.
En 1947 el presidente Harry S. Truman anuncia el plan para contener la expansión del comunismo, ofreciendo apoyo financiero y militar a “pueblos libres” amenazados por minorías armadas o presiones externas, marcando el fin del aislacionismo estadounidense y el inicio formal de la Guerra Fría, enfocada inicialmente en Grecia y Turquía.
Después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, pierde su dominio sobre Corea e inicia una confrontación por el control territorial. Por un lado, están los coreanos del norte, de tendencia izquierdista, y por el otro, los del sur, influenciados tanto por Estados Unidos como por Japón.
El pueblo estadounidense ha soportado estas aventuras “anticomunistas”, que también buscan la explotación de valiosos recursos naturales. Se estima que el número de muertos norteamericanos en el conflicto de las Coreas, asciende a 36 mil 574, con un gasto militar que alcanza los 67 mil millones de dólares.
Éxito total, no lo fue, al contrario, ahora suma a un enemigo que ha empezado a tener un poder armamentista amenazante, al contar Corea del Norte con armas nucleares.
Después seguiría Vietnam que, tras su independencia de Francia, otra vez, la política estadounidense de contención del comunismo, ante el deseo de unificación de Vietnam del Norte bajo Ho Chi Minh, en contra de la brutalidad del régimen anticomunista de Vietnam del Sur (Diem), los norteamericanos apoyaron Vietnam del norte.
Como si el pueblo norteamericano contara con una gran población, en esta guerra se perdieron 58 mil hombres en nombre de la libertad anticomunista. En total, se estima que casi 3 millones de combatientes fallecieron.
Realmente, Estados Unidos perdió la Guerra de Vietnam debido a una combinación de factores: no comprendió la guerra de guerrillas, el enemigo norvietnamita y el Viet Cong eran altamente motivados y adaptables (usando la jungla a su favor), el gobierno survietnamita carecía de apoyo popular, la creciente oposición interna en EE. UU. minó la voluntad política, y las estrategias militares estadounidenses no se adaptaron eficazmente al conflicto asimétrico, priorizando bajas en lugar de objetivos políticos claros.
Así, enmascarados, los gobiernos de Estados Unidos han intervenido en conflictos bélicos en Asia, África y Latinoamérica. Ya no solo por el avance del comunismo, ahora su enfoque se centra más en generar conflictos en naciones que poseen valiosos recursos naturales.
En África del norte y medio oriente el petróleo, en América el acoso a Venezuela por su petróleo y minerales, en Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y Colombia por sus minerales.
Sin embargo, después de los fracasos militares en medio oriente contra las tribus fundamentalistas, ha cambiado sus tácticas y promueve a corrientes de derecha para que mediante la fuerza pública y estrategias ilegales, derroten a gobiernos legítimos, como sucedió con Bolsonaro en Brasil, en Perú con Pedro Castillo, la injerencia con recursos vía préstamos como sucedió en Argentina y ahora en Honduras, sin que el pueblo tenga conocimiento, que ello causa mayor empobrecimiento en los trabajadores .
Ni los países europeos encuentran solución a la presión de políticas sin fundamentos económicos, ante las estrategias de un presidente de tintes fascistas como Donald Trump, que, además, no benefician al pueblo norteamericano, que debería en su concepción cultural contar con conocimientos que les permitiera mayor análisis.
Trump con sus errantes políticas, ¿Cuánto daño le hará al pueblo norteamericano?
Vamos conociendo en la próxima colaboración el porqué de esas actitudes de Trump.
Esperemos más resultados. Los ciudadanos queremos justicia, ante tanta desigualdad que ha habido en la historia de la aplicación de la justicia. Los panistas crearon una cortina de humo en su ataque a la corrupción, a la cárcel no llegó ningún pillo de alto vuelo, solo funcionarios menores y en ocasiones han sido inocentes. El caso de César Duarte nos llena de satisfacción por la impunidad de la que gozó gracias a la gobernadora de Chihuahua Maru Campos y a los tribunales de Norma Piña.
A nuestros estimados lectores les deseamos un feliz fin de año y un exitoso 2026.
