GUADALUPE. Entre repiques de campanas, música y un ambiente marcado por la fe, la comunidad Zóquite volvió a vestir sus calles de tradición para celebrar la Epifanía del Señor, una de las festividades religiosas más significativas para sus habitantes.
Como cada año, el epicentro de esta festividad es la parroquia de la Epifanía del Señor, que desde 2020 adquirió una proyección especial con la colocación del Niño Dios del Amor, símbolo que se ha convertido en un referente regional y en punto de encuentro tanto para fieles como para visitantes.
UN AÑO MÁS DE FE
A los pies de la emblemática imagen de gran tamaño, familias enteras se congregaron para mostrar su devoción con cantos y plegarias, así como para agradecer un año más de vida y esperanza.
La celebración y peregrinación fueron ambientadas por la Banda Sinfónica de Guadalupe, así como por músicos de la propia comunidad.
A la par, algunos fieles recorrieron las calles con tractores y carros alegóricos, con la participación de las tradicionales reinas regionales.
De este modo los sones se entrelazaron con los trajes coloridos de las danzas, que recorrieron las vialidades en señal de ofrenda y alegría, mientras las peregrinaciones avanzaban con arreglos florales, cantos y oraciones.
Durante el día se llevaron a cabo diversas misas, en las que se recordó el significado de la Epifanía del Señor como la manifestación de Cristo al mundo para reforzar los valores de unidad, fe y comunidad.
Para los habitantes de Zóquite, esta fecha no solo representa una celebración religiosa, sino también un momento de identidad y orgullo.
Así, entre música, fe y tradición viva, el pueblo conmemoró un año más de esta festividad que, con el paso del tiempo, se ha consolidado como uno de los eventos más representativos de Guadalupe y del estado.

