MIGUEL AUZA. Por más de 12 años los vecinos de un tramo de la calle Estadio han padecido por el brote de las aguas negras en tazas de baño, lavamanos y regaderas, ya que el drenaje pluvial estaba conectado directamente a sus viviendas. Por ello, el ayuntamiento comenzó la construcción de una línea alterna para separar los drenajes.
Una de las vecinas de la vialidad reconoció que por muchos años pidieron a las autoridades esta obra, pero fue hasta esta administración que tuvieron respuesta.
Al respecto, el alcalde Arturo Calderón Rueda explicó que en cada temporada de lluvias los habitantes de la zona sufrían estragos porque el agua del drenaje se regresaba, generando un grave foco de infección para las familias, molestias y riesgos para la salud, “una situación insostenible”.
Indicó que el problema se generaba, además de las conexiones del drenaje pluvial a las viviendas, porque el agua caía pendiente hacia abajo y la presión obligaba a que brotara tanto por coladeras como baños.
Ante esta situación, dijo, se programó una nueva línea con recursos del fondo 3 de 2025 para acabar con el problema.
Asimismo, Arturo Calderón anunció que en la comunidad 20 de Noviembre se construye también una línea de drenaje.
PIDEN SEGUIR INDICACIONES
El alcalde pidió a los habitantes que utilizan la calle Estadio que tengan paciencia y respeten los señalamientos de precaución colocados en torno a la obra, ya que se generaron malos entendidos y algunos desacuerdos por el supuesto desorden generado con el cierre de la vía.
Recordó que la obra que está en proceso es para beneficio de los vecinos que padecen serios problemas, por lo que insistió en tener paciencia y tomar caminos alternos.

