ZACATECAS. Ante la exposición de los adolescentes y jóvenes al narcomenudeo a través de las redes sociales, la Subsecretaría de Prevención Social del Delito reforzó sus estrategias de intervención territorial, priorizando la participación de madres y padres de familia, así como la prevención.
Diana Saucedo Nava, titular de la subsecretaria, destacó la importancia de este enfoque, pues muchas de las situaciones de riesgo no solo se presentan en las escuelas, sino también en el hogar y en los trayectos cotidianos.
Por ello, consideró necesaria la prevención, pues significa “invertir en la seguridad, en el bienestar de nuestra niñez y juventud. Tenemos que estar de manera permanente en territorio, trabajando de manera coordinada”.
JORNADAS DE PAZ Y PROGRESO
La funcionaria estatal explicó que durante 2026 se continuará con la agenda de Paz y Progreso, mediante las jornadas homónimas, encabezadas por la Policía Cibernética y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), cuyo objetivo es informar sobre los delitos a los que pueden estar expuestos los jóvenes a través de dispositivos con acceso a Internet.
“Hoy un joven puede estar en su casa y, aun así, estar expuesto, un dispositivo con Internet facilita la comunicación para comprar, vender o contactar, aunque no esté en la calle”, expuso.
Como parte de dichas jornadas, continuó, se facilita el detectar de manera más oportuna conductas de riesgo, como el consumo de sustancias, particularmente el vapeo, una práctica que, advirtió, se ha normalizado entre las juventudes y suele ser el primer acercamiento a otros consumos más peligrosos.
“Las juventudes ven el vapeo como algo cool, algo normal, y eso es una alerta. Empieza con el sabor y después el consumo crece, por eso es importante estar presentes en el territorio y hablar de estos temas”, expuso.
PROGRAMA JUCPAZ
Saucedo Nava expuso que también se cuenta con el programa Redes de Juventudes Constructoras de Paz (Jucpaz), que consiste en la conformación de grupos de jóvenes líderes, capacitados para replicar mensajes preventivos dentro de sus propios entornos.
Su importancia, remarcó, responde a que la exposición al delito no se limita a las redes sociales, sino que puede darse en otros contextos en los que están involucrados los adolescentes y jóvenes, como amistades y entornos familiares.
Alertó además sobre la normalización de la violencia desde edades tempranas, incluso a través de videojuegos y aplicaciones, sin que muchas veces los adultos dimensionen su impacto. “No es normal que un niño de cuatro años no sepa abrocharse las agujetas, pero sí jugar o descargar aplicaciones que normalizan la violencia”.
Finalmente, sostuvo que hablar de prevención sigue siendo uno de los mayores retos, ya que suele no recibir la atención necesaria hasta que ocurren hechos graves.
